Jueves 17 de agosto de 2017: Barcelona, contigo en tu dolor desde el corazón saharaui.  "Barcelona ciudad de paz, abierta al mundo, valiente y solidaria" Ada Colau

África y la africanidad saharaui

Por Bahia MH Awah, antropólogo y escritor

Este articulo lo escribí en 2015 a raíz de un congreso sobre el: El afro-hispanismo en África, África en el afro-hispanismo”, celebrado en la Universidad de Guelph, Ontario, Canadá. Evento académico en el que participé con una ponencia sobre el legado lingüístico español en el Sahara Occidental. Una ocasión que  me llevó a conocer a dos profesoras africanas  a las que en este artículo comento mi relación con ellas, pero retomando antecedentes de la historia anticolonial de los pueblos africanos y sus dirigentes dinosaurios de la descolonización y procesos de liberación nacionales.

Pasados tres años desde entonces volví a releer ese artículo y me pareció de suma actualidad para compartirlo con los lectores y volver la mirada hacia África y su compromiso con la lucha del pueblo saharaui. Siguiendo estos días el impacto humano del flujo de exiliados que van huyendo con sus tragedias empujados por la guerra en el Medio Oriente y en el cuerno de África, reflexioné sobre dos temas, la condición “exilio” y el compromiso de los pueblos africanos con el pueblo saharaui. Esta última reflexión se basa en un mensaje y una foto que recibí de unos amigos universitarios gaboneses en el que me ratificaban su compromiso con la lucha del pueblo saharaui, siendo Gabón un país que aún está en la vieja y reaccionaria órbita marroquí, pero no a sus intelectuales que al poder siempre le dijeron sus errores. La palabra exilio es una expresión que nuestra humanidad ha introducido en su jerga de poder para definir a los que fuimos ilegalmente expulsados y desposeídos de nuestro hogar y nuestra tierra. No siendo esta expresión, exilio, más que la acepción que define el fracaso y la incapacidad de liderazgo de los poderes que dirigen nuestro mundo. A estos seres humanos que van huyendo de la muerte, y que me han hecho revivir mis pasos de niño en mi éxodo de 1975 buscando cobijo, les hago transmitir mi profunda solidaridad y sentir humano. Y decirles que los que nos causan desestabilización obrando por sus intereses capitalistas en nuestras tierras, no nos ganarán a pesar de sus estrategias geopolíticas.

¡Humanidad!, ¿ante estos dramas, adónde nos refugiamos los desposeídos y desterrados? Los pueblos expulsados de sus tierras nos hemos convertido en literatura. Y hacemos esta literatura cuando hablamos de nuestras luchas y las consecuencias que nos acarrea. Nuestros recuerdos son igual que los del primer mundo, tras vivir la I y II Guerras Mundiales, la esencia de la muerte y la destrucción, el iniciar el éxodo hacia un lugar seguro. Esas son las amargas vivencias que el Primer Mundo experimentó, que debería de lección magistral para no volver a caer ni dejar de sentir humanidad ante semejantes injusticias.

En marzo de 2013 participé en el “Congreso Internacional Virtual: El afro-hispanismo en África, África en el afro-hispanismo”. Un evento académico internacional organizado por las universidades de Guelph, Ontario (Canadá), y la universidad de Ghana. El encuentro me posibilitó conocer  varios académicos del mundo universitario de África, Latinoamérica y Europa; fue un sugestivo encuentro sumamente fructuoso en su dimensión humana y académica, con el propósito de abrir camino hacia un mundo afro hispano sin fronteras. En ese congreso conocí a dos magníficas  profesoras, la ghanesa canadiense, Dorothy Wellington, una de las organizadoras y docente en la universidad de Guelph y la ponente gabonesa Veronique Okome, profesora de Conferencias Lengua y Cultura del Mundo Hispanófono y Directora del Centro Africanista de Estudios del Mundo Hispano Luso de la Ecole Normale Supérieure de la Universidad de Gabón.

Al haber vivido y experimentado el éxodo en mi huida hacia el exilio, he leído mucho sobre este fenómeno. Recuerdo una cita del escritor sueco Henning Mankell en la que decía “Nuestras organizaciones en el exilio han sido una especie de sustituto de las ciudades y los pueblos que nos vimos obligados a abandonar”. Y aquí no quiero pensar en aislados guetos, más bien en organizaciones de comunidades, asociaciones de escritores, culturales y de derechos humanos, brazos armados de muchas causas justas en nuestro mundo.

El caso nuestro, los saharauis desde siempre hemos llevado a África en el corazón, porque sin su cultura tan arraigada entre nosotros y el pensamiento de sus históricos lideres contra el dominio colonial, como Patrice Lumumba, Luali Mustafa, Oliver Tombo, Kwame Nkrumah, Nelson Mandela, Houari Boumediene, Julius Nyerere, Amílcar Cabral, Agostinho Nheto, Robert Mugabe, Sam Nujoma, no nos hubiera sido posible encarnar el ideal anticolonial y sublevarnos contra todos sus múltiples tentáculos contra los que aún seguimos luchando, como último pueblo de África que padece esta lacra de ocupación extranjera y dominio neocolonial.

En los años setenta, siendo niño, inicié mi éxodo huyendo de la guerra, lo que más adelante hizo que entendiera con claridad esa terrible condición del destierro y el exilio y sobre la que decía Luis Leante, premio Alfaguara 2007, amigo y prologador de “El sueño de volver”: “No conozco una palabra más terrible que “exiliado” para referirse a la condición de una persona”. Recuerdo que en el internado donde estuvimos cientos de niños en el norte de Argelia tarareábamos una canción revolucionaria saharaui de aquellos años que decía: “Nuestra causa es africana y esta tierra del Sahara está invadida”. ¿Era entonces un mensaje a África, la cuna de nuestra humanidad? Con esta canción yo entendía que estaría despojado de mi hogar pero me encontraba bien acogido por África, por lo que no sentía que estuviéramos solos. Posiblemente sin este pensamiento que adquirí con mi generación y a una edad muy temprana, no me hubiera sido fácil identificar la buena suerte que nuestra lucha adquirió al ser apoyada por los pueblos africanos.

En el año 1998 el ghanés Kofi Anan, entonces Secretario General de la ONU, visitó  los campamentos de refugiados saharauis. Recuerdo una pancarta colgada frente una jaima negra tradicional saharaui que decía: “Kofi, África needs you”, y esa África indudablemente también es el Sahara Occidental. Nuestro sentir por el africanismo nos mueve como nos lleva el ritmo de tambor africano que está latente en nuestro ser. Ante los ojos de los africanos nuestra lucha, la de los saharauis, es la del pueblo palestino ante el mundo árabe. En 2014 tuve la suerte de conocer en persona y escuchar al histórico líder sudafricano del ANC, Andrew Mlangeni, compañero de celda de Nelson Mandela, cuando este visitó los campamentos de refugiados saharauis durante el XII FISahara, dedicado a Mandela. En un mitin se dirigió a la población con estas palabras, propias de un líder que arenga a sus seguidores a ganar su lucha: “Veo muchos periodistas y fotógrafos en este tipo de eventos, pero nunca lo vemos luego reflejado en los medios” y más tarde sentenció: “Los saharauis han de estar muy agradecidos a Argelia por haberles dejado este lugar; como nosotros agradecimos a Tanzania que nos dejara un cachito de jungla desde donde pudimos organizar nuestra lucha (…) Los saharauis conquistarán su libertad, y si no ellos, sus hijos”. Palabras de compromiso que reflejan el sentir de toda África hacia la causa saharaui. También conmemoró esa batalla de la historia que libraron muchos pueblos africanos ante el dominio colonial, y recordó su exilio en Tanzania: “Allí pudimos cortar árboles para hacer casas y sembrar comida para sobrevivir, pero los saharauis están en este lugar de mucha dureza y sufrimiento y sin embargo han sabido sobrevivir”. Sí, es cierto que hemos resistido y continuado porque África está ahí presente con nosotros.

Creo mucho en el poder de hacer muchos frentes, de una literatura que emana del compromiso más que la destructora expresión de las armas, sea como fuera su resultado final. Aunque esta indeseable vía bélica, muchas veces es el único lenguaje que les queda a los pueblos para derrotar a la injusticia. El poder inmaterial de la literatura en todas sus facetas es uno de los lenguajes ante el que inevitablemente sucumbirán los que nos echaron y nos sometieron a esta condición de exiliados, desterrados y refugiados. Durante el inicio de la invasión marroquí al territorio saharaui en 1975, un periodista de habla inglesa preguntaba al entonces rey marroquí Hasan II cómo reaccionaría el monarca si los saharauis tomaran las armas contra la “Marcha Verde”. El déspota respondió, vacío de sentimientos humanos y subestimándonos: “¡Nos los comeremos!”. Tres décadas fuimos indigestos para él, y ya lleva otra padeciendo su hijo nuestra determinación. Nadie podrá someternos.

En la Ecole Normale Superieure, ENS de la Universidad de Gabón, tengo amigos gaboneses a quienes su profesora de filología española, Veronique, les introdujo en su plan de estudio la literatura saharaui escrita en español y adquirió algunos de mis libros, como “El sueño de volver”, obra en la que repaso la historia de aquella irrepetible generación anticolonial del 73 saharaui; “La maestra que me enseñó en una tabla de madera”, libro dedicado a mi madre y maestra Jadiyetu, y “El porvenir del español en el Sahara Occidental”. A través de la red pude desarrollar varios encuentros virtuales con estos estudiantes que me llevaron a recordar cómo en las universidades de las metrópolis y colonias de aquellos años se formaron carismáticos dirigentes africanos de los años sesenta y cómo espolearon la conciencia de sus pueblos y se sublevaron contra el colonialismo y sus doctrinas. Este verano recibí un correo de mi amiga la profesora Veronique en el que me informaba que venía a Madrid para impartir una conferencia en la Universidad de verano en el Escorial sobre la Cultura y Sociedad africana, a la vez que me confesaba que traía una carta de sus alumnos que habían leído mis libros.

Una vez más percibí que los saharauis tenemos ganada nuestra causa y que estos pueblos no nos van a fallar en nuestra lucha, que se acerca a su final. La carta no ha podido ser más cercana y original, era una foto de los estudiantes posando frente a su centro universitario, y en el dorso me dejaban el siguiente mensaje: “¡Hola hermano Bahia! Nosotros estudiantes de la E.N.S de Gabón le saludamos con respeto. Su obra maestra “El sueño de volver” nos ha encantado. La causa saharaui que defiende es nuestra. Quizás un día más pronto se realice, por la gracia de Dios. Saludos cordiales”.

Al respecto prometí responder a estos amigos y hermanos africanos de nuestra causa de forma abierta y para ello me he basado en aquellos antecedentes históricos que en los años sesenta protagonizaron otros jóvenes como ellos en todo el continente africano, hechos que he podido absorber de niño y otros sacados del libro “El largo camino hacia la libertad”, la autobiografía de Nelson Mandela. Estoy seguro que estos estudiantes gaboneses no van a defraudar el compromiso de sus antecesores y para ello me valgo de este proverbio saharaui que reza: “traicionar el compromiso está en manos de quien en casa se ha quedado”.

Y aquí hago mío el pensamiento y lo traslado a todos los mundos universitarios africanos y sobre todo a los que fueron colonias francesas y les recuerdo que el Sahara Occidental está registrado en el Comité de Descolonización de los 24 de la ONU como uno de los 16 territorios no autónomos que faltan por descolonizar en el mundo y el único en África. Sed fieles ante el compromiso con vuestro hermano pueblo saharaui por el que un día la Historia os juzgará. El valor humano de los pueblos en cualquier balanza que se pese, caerá siempre a favor de la razón como el presentimiento y muestra de apoyo que hicieron en su carta estos compatriotas gaboneses cuando me decían “Quizás un día muy pronto se realice” el sueño del pueblo saharaui. Y esta lucha queridos amigos es un amor que quien lo haya probado lo sabe. Dios mediante, en este compromiso con el pueblo saharaui y la historia de nuestras luchas nos dejó muchos ejemplos como esta cita de la despedida de Lumumba a su esposa Pauline y a los pueblo africanos que escribió en 1961 dos semanas antes de ser asesinado: “La historia dirá un día su palabra, pero no será la historia que se enseñe en Bruselas, en París, en Washington o en las Naciones Unidas: será la que se enseñe en los países liberados del colonialismo y de sus títeres. África escribirá su propia historia, de gloria y de dignidad, al norte y al sur del Sahara”.

Nota:

leyendo las imágenes de derecha a izquierda. Luali Mustafa Sayed, líder fundador del Frente Polisario, Patrice Lumumba líder anticolonialista y nacionalista congolés, Nelson Mandela (Madiba), Houari Boumediene anticolonial y expresidente de Argelia, Agostinho Nheto expresidente de Angola,  Amílcar Cabral dirigente revolucionario de Guinea portuguesa, Cabo Verde y Guinea Bisáu, Mahfud Ali Beiba histórico del Polisario,  Julius Nyerere, Robert Mugabe, Mohamed Sidi Brahim Basiri nacionalista y anticolonial saharaui, Sam Nujoma lider de Namibia, Kwame Nkrumah líder político de la independencia de Ghana, político y filósofo panafricanista, Mohamed Abdelaziz histórico líder del Frente Polisario y expresidente de la República Saharaui y el Capitán Thomás Sankara líder anticolonial y expresidente de Burkina Faso, antiguo Alto Volta.

Mi enraizado verso, “al verso tirseño de Badi”

De la tierra dicen que nace el verso de mis dunas,

que brota de un costado cristalino,

como eclosionan del vientre de una duna

verdes espigas de azaran[1],

que los vientos peinan sobre

el suave cuerpo tallado en mil y una curvas.

 

Mi verso el escenario de sueños,

la multitud de acurrucados camellos

que refrescan sobre las húmedas

pestañas de un pozo.

 

Mi verso es tangible,

patrio,

sencillo,

cercano,

patrimonial,

tradicional,

memoria de pastorcitos,

zancadas de beduinos.

 

Mi verso es franco,

mirada fiel que guarda

por el pasado,

agitado por el presente,

de buen augurio al futuro.

 

Mi verso es un gaf de “tres rojos[2]”,

mi verso es el retoño de un talaa,

mi verso es tu verso que sueña

libertad,

es tu verso que sueña amor,

es tu verso que sueña paz,

es tu verso con ansias de llegar

descansar y en tus labios agonizar

como mueren las dunas en los labios del mar

o como  el sol cae entre los parpados del azul horizonte.

 

[1] Arbusto de esparto autóctono en la vegetación saharaui, que crece sobre las dunas y en tierras de muy finas partículas generalmente en la región sur del Sahara, Tiris. Se fabrican de este arbusto esteras, cestas para el pan y preparación para los granos de cereales como trigos y cebadas.

[2] Tres rojos, حمر اثلاث en hasania “Hmar azlaza”: son las tres primeras estrofas que dan origen a un gaf o verso en hasania. Son los primeros retoños de un talaa, poema, porque partiendo de estos Tres Rojos nace el talaa, el poema.

El médico del éxodo saharaui

 

Corría el año 1976, principios de la guerra en el Sahara Occidental. España acaba de abandonar el territorio y Marruecos y la Mauritania de entonces anexionaban militarmente al territorio.

 

Yo era menor de edad y me encontraba formando parte de los primeros flujos del éxodo huyendo hacía un lugar seguro, como me habían indicado mi madre y mi hermana. Un día después me recogió una unidad de combatientes del Frente Polisario, y me confiaron a una familia que me acogió en Gleibat Legleya;  me trasladó con ella pasando por el pueblo  de Gleibat El Fula, desde donde nos dirigimos a la localidad mártir de Um Draiga. En el tercer bombardeo de la aviación marroquí a Um Draiga estábamos cerca del monte Ziza, y todos los miembros de la familia nos apresuramos a escondernos de los aviones debajo de unas frondosas acacias, momento en que me hirió el ojo derecho las afiladas espinas de la talha[1] donde buscaba protección. En aquellas circunstancias adversas no había ningún remedio para mi herida y estuvo sin cura varias semanas, durante la dificultosa huida hacia la ciudad argelina de Tinduf[2].

 

En una parada en las fronteras de Argelia, en un lugar conocido como Adam Soixante-quinze[3], recibí la primera atención de un sanitario. Me dijo “mañana cuando llegues a Rabuni, que te vea el médico Mohamed Embarec”. No sabía quién era el “médico”, me lo imaginaba como un especialista argelino que atendía a los primeros heridos y enfermos de los refugiados.

 

Ese día me presenté frente a una cuantas tiendas de campaña de poliéster color azul, con el logo de Croissant-Rouge algérien. Allí estaba un hombre que frisaba los sesenta años, de barba medio canosa, bien poblada y con una sonrisa constante que no perdía a pesar de la pipa de tabaco saharaui que mordía entre sus dientes. Muchas mujeres se dirigían a él como Dah y otros hombres que trabajaban con él le llamaban Mohamed Embarec. Había unas enfermeras españolas con rostro de preocupación que constantemente consultaban con él en su ir y venir de tienda a tienda atendiendo enfermos. 

 

Recuerdo que Dah me dijo,  “Ven hijo”, cogió mi hombro, me metió dentro de la tienda y me sentó sobre unas cajas de madera, de las que guardaban medicamentos frágiles. Y volvió a preguntarme mirando hacia el exterior de la tienda “¿Dónde está tu madre?”. Como veía la grave inflamación que tenía el ojo y el pus que desprendía por el lagrimal, quería que la explicación más correcta se la diera mi madre. Durante aquellos días del éxodo cada vez que alguien preguntaba por mi familia, no podía soportar la pregunta y un nudo ahogaba mi garganta y me temblaban los labios. Era la pregunta más dura que he sufrido durante el éxodo. El ATS cogió mi barbilla, la levantó y fijó mi cara hacia sus ojos… y enseguida llamó a una de aquellas sanitarias y le dijo que me desinfectara el ojo, que me pusiera gotas de colirio y me lo tapara con un vendaje. No había posibilidad de prestarme más atención. Había muchos pacientes más graves y sobre todo bebés desnutridos y madres enfermas.

 

Años más tarde supe la envergadura humana de aquel ATS del éxodo, del exilio y del refugio que me atendió en aquellas circunstancias. En La Habana compartí mis estudios con uno de sus sobrinos. En los años ochenta en plena guerra conocí en persona a uno de sus hijos que era sanitario militar. Y en octubre de 1998 lo acompañé como coordinador con el programa de la Ser “Hoy por hoy”, que realizó desde el campamento de la wilaya de Smara Iñaki Gabilondo y su equipo. Aún guardo su imagen sentado, con su pipa de maneiya[4] saharaui en la mano desprendiendo un especial aroma y mirando hacia el horizonte

 

La serena y segura voz Dah en respuesta a la pregunta de Gabilondo sobre cómo recordaba la casa que había tenido que dejar en La Güera, se fusionaba armónicamente con la música de despedida del programa. “La casa la construí con mis manos y la ayuda de mis hijos y amigos… me sentaba y desde sus ventanas y portal veía el océano Atlántico y sus olas…”. La voz de Mohamed Embarec suavemente se iba alejando del oyente como si se marchara hacia aquella entrañable casa de La Güera.

 

Ayer sábado 8 de julio de 2017 en la red saltaba una efemérides con su imagen, que me ha hecho recordarlo, como “el médico del exilio” Mohamed Embarec Uld Fakal-la, el ATS que en 1976 se despidió entre sus brazos el histórico dirigente saharaui de aquella extraordinaria “Generación del 73”, el médico Bola Uld Ahmed Zein,  y curó a los heridos de Um Draiga, Tifariti, y Amgala. Al final se marchó sin poder curar sus profundas heridas del largo exilio. مِّنَ الْمُؤْمِنِينَ رِجَالٌ صَدَقُوا مَا عَاهَدُوا اللَّهَ عَلَيْهِ ۖ فَمِنْهُم مَّن قَضَىٰ نَحْبَهُ وَمِنْهُم مَّن يَنتَظِرُ ۖ وَمَا بَدَّلُوا تَبْدِيلًا. “Entre los fieles hay hombres que cumplieron en su compromiso con el todopoderoso. Algunos corrieron su suerte, otros esperan fieles y sin renuncias”, sura  del Corán sobre el compromiso.

 

 

 


[1] Acacia del desierto.

[2] Tinduf se construyó en 1852 en un antiguo emplazamiento de unos pozos llamados Tendefes, acuíferos citados por el geógrafo y viajero onubense Al Bacri y de los que se dice que desaparecieron a finales del siglo XV. El nombre de Tinduf, en lengua de senhaya significa “la acogedora”, según cuenta en su obra Angel Domenech, en “Chej Ma El Ainin señor de Semara”, sic.

[3] Planicie dentro de las fronteras de Argelia con el Sahara Occidental, que lleva en nombre topográfico Planicie setenta y cinco. Lugar donde paraban convoyes de los primeros flujos de refugiados saharauis perseguidos por las tropas de ocupación del ejército marroquí durante los primeros meses de la invasión al territorio saharaui.

[4] Tabaco natural que fuman los saharauis y los mauritanos en unas especiales pipas, llamadas tuba y siga.

El emir anticolonial de educacion saharaui, Ahmed Uld Edeid

Este articulo responde lo que decía el profesor y antropólogo Juan Carlos Gimeno “Bahia es un etnógrafo de su propia gente”.  

 

Poco o nada se ha escrito de ese personaje de la historia de la resistencia anticolonial saharaui y mauritana. De mis investigaciones sobre la literatura e historia de esta región de habla hasania me llevan a la vida del emir anticolonial Ahmed Uld Edeid. Un personaje que su historia tiene comunes puntos de convergencia en lo referente a  saharauis y mauritanos en su osadía anticolonial. Los casos más distinguidos de esa leyenda de la resistencia anticolonial se dieron en el caso de Ahmed Uld Edeid y Sidahmed Uld Aida, dos notables de educación saharaui conocidos por su lucha contra el dominio colonial francés, de principios del s. XX.

 

Sidahmed Uld Aida vivió hasta los quince años con los saharauis a los que su madre Aicha Mint Mohamed Uld Ali es originaria, de la familia Aulad Amani. Hasta esta edad estuvo  telmid[1] de la escuela del teólogo y sabio Chej Malainin en su antigua alcazaba de Smara. Allí se educó  hasta que cumplió su primer ramadán a los 18 años. Edad con la que volvió al emirato de su tío que era emir[2] de Adrad.

 

De la historia de estos dos personajes de esa región conocida como مجتمع الحساني  muchtamaa alhasani[3], se desprende esa naturaleza de libertad y anti dominio colonial con el que se han rebelado los saharauis tras el reparto colonial de África. Pero vendría bien situar primero quien era Ahmed Uld Edeid y qué tipo de relación tuvo con la sociedad saharaui durante su infancia. Junto al emir Sidahmed Uld Aida, fueron dos precedentes de relación social en la historia de esas dos geografías que desde remotos tiempos vincularon mutuamente a los dos pueblos, el saharaui y el mauritano.

 

El prestigioso hombre de letras mauritanas fallecido en los años noventa Mohamadan Uld Sidi Brahim,  desvela interesantes datos biográficos de ese emir anticolonial saharo-mauritano. Cuenta que era conocido como Ahmed Ldeid, un apodo que le vino de su abuelo paterno Ahmed Uld Edeid.  Y decía que su verdadero nombre era Ahmed Uld Ahmed Fal Uld Sidi. Su madre se llamaba Mamia Mint Mohamed Eznagui Uld Ali Uld Ahmed. Su padre Mohamed Fal murió cuando él estaba en el vientre de su madre, de familia saharaui. Tras el fallecimiento del emir de Trarza Ahmed Salem Uld Brahim Salem en 1929, Ahmed Uld Edeid asumió el emirato de Trarza en 1930 hasta que murió en 1944. 

 

Volver al periodo de su vida anterior al emirato de Trarza, nos lleva a la historia de su familia y su relación con el Sahara Occidental. El literato Mohamadan Uld Sidi Brahim, cuenta que cuando Ahmed Edeid nació en Sahel[4]en 1882, su tío por parte de su madre, llamado Ali Uld Baba de la familia  الكرع Lgaree y Aulad El-lab le cogió mucho cariño desde bebé y le convirtió en el centro de su universo familiar. Le transmitió una completa educación posando por la escuela de los sabios Ahel Barikal-la[5] y los Ideygheb[6]. Ali Uld Baba al percatarse de la inteligencia intelectual de su sobrino debido a su formación en aquellas dos referentes familias saharauis de la sabiduría y ciencias, decidió complementar su educación enseñándole a hacer tiro y llevándole con él en sus largas jornadas de caza en Tiris. Durante la cacería no le dejaba calzar nailas[7] ni llevar turbante en la cabeza ni llevar agua; y cuando desmonta sus jaima en su traslados de un lugar a otro, no le dejaba subir a lomos de su camello, porque quería prepararle físicamente para saber enfrentarse a la adversidad del desierto y ser un hombre bien curtido para esa naturaleza.

 

Se cuenta que era veloz persiguiendo a los camellos más raudos que tenía el ganado de su tío Ali Uld Baba.  Poseía extraordinarias cualidades de caza y de reflejo ante cualquier cosa que se moviera. Relatan que cuando le sobrevolaba un ave le tiraba con piedras y le alcanzaba con precisión.

 

Durante ese periodo de educación, su tío Ali Uld Baba observó que ya tenía una puntería de tiro mortal, progreso de lo se alegró mucho pensando en su futuro en una región que ya estaba infestada del infiel colonizador francés y refriegas tribales. También se percató del nivel de inteligencia, observación y vitalidad que había adquirido a esa edad tan temprana a los 17 años en su vida. El literato Uld Sidi Brahim cuenta que a esa edad Uld Edeid sabía toda la historia de su familia por parte de padre, sabía que era mauritano y que su lugar y futuro están donde su familia de padre como dictan las tradiciones y el derecho consuetudinario de su cultura. Sus tíos maternos, Ahel Ali Uld Baba, en varias ocasiones sintieron mucha preocupación por él desde personas cercanas a ellos y también desde fuera en su propia gente en Mauritania.

 

A esa edad ya estaba en boca de muchos por su preparación y educación saharaui cuando comenzó a ser cantado por grandes poetas de la región de su padre como el clásico  Mojtar Uld Haddar[8] quien le dedico estos versos:

 

من يوم اخلكت كامت ابشار         للعدال ؤالمد لمتين يحمد لديد

 ماهواخسار فيك اشكر                    الحك يلكمين يظمين زاد

اعليك ابلمر اثنتين يلكمين            يظمين التررزا تعطيك لعمار

 (…)

 

Oh tú Ahmed Uld Edeid

Desde el día en que naciste magno

la justicia comenzó  a iluminarse

y tu generosidad por doquier se extendió

oh, Ahmed Edeid.

Elogiarte con transparencia

no es un gesto en vano

porque tú eres quien abarca todo

y tu eres la punta de la lanza que dirige.

Y tienes estos dos testigos:

la punta de la lanza

y aquel a quien todo lo abarcas.

Los Trarza por ti dan su vida

(…)

La gloria te persigue

y tú, modesto de ella vas huyendo

y cuando persigues lo haces con la mano más dura.

Tú desde aquí a Smara[9]

a Smamit[10]

a Witrarin[11]

a Estambul

a Dauwar Lefras

a Saguia[12]

a El Aain[13]

a El Ain Lakhal

a Dar Eyreifilla[14]

eclosionas con tu pujanza

en los verdes campos y planicies.

 

El tío de Ahmed Edeid, hermano de su padre por parte de madre, Sidi Mohamed Uld Taleb Uld Heiba, un hombre bien cultivado, gran poeta de buen prestigio, decidió ir a verle en el Sahara donde vivía su familia materna en Tiris, Ahel Ali Uld Baba.

 

Sidi Mohamed al llegar a la familia del emir en el Sahara Occidental y tras ser recibido por la familia materna de Ahmed Uld Edeid, ésta se mostró muy cauta del nuevo visitante que procedía de Mauritania a verle. La familia de Ahel Ali Uld Baba le preguntó por el motivo de su visita y el visitante les reveló que es tío paterno de Ahmed Uld Edeid. Y les explicó que quería conocerle en persona y proponerle incorporarse a su familia, su tribu, su tierra y alegó en un proverbio hasaní que “El pájaro siempre es de su bandada”. Insinuando que el hijo siempre acaba formando parte de la familia del padre y no viceversa en la cultura de los bidan. 

 

La familia se reunió a sola con el nieto y le preguntaron que si sabía que tenía un tío paterno llamado Sidi Mohamed y él afirmó que sí, que lo sabía. La familia les dijo, este tío tuyo vino a buscarte por si quieres marcharte con él. Uld Edeid contestó a su tío que primero quiería conocerle y hablar con él sobre su familia y el emirato de su padre. Tras el encuentro que duró varios días, el tío le informó de toda su familia y de su emirato, y este le dijo que estaría dispuesto a marcharse con él. Su tío era un hombre de mucho prestigio, su madre era Fatimetu Mint Aleya, una familia de resonancia social mauritana. Una vez terminada la visita la familia materna de Uld Edeid accedió a la voluntad del nieto y le prepararon todo cuanto fuera necesario de provisiones para su largo viaje a Mauritania, a lomos de camellos junto a su tío paterno. Prepararon una surba[15]saharaui que marchó con él en un estilo protocolario tradicional hasta muy lejos y  se despidió de él. Los dos hombres sobrino y tío emprendieron la marcha a trotes de camellos hasta que alcanzaron a la región mauritana de Aukar, se les hizo de noche y en un momento se encontraron con unos jinetes y pararon a saludarles e intercambiaf lajbar[16] . Ahmed Uld Edeid se dirigió a su tío y le dijo –pregúntales de qué tribus son ellos. Y el tío hizo la pregunta a los jinetes. A lo que estos respondieron, que eran de una tal tribu de la zona de la que Uld Edeid tenía nociones.

 

Ahmed Uld Edeid le dijo a su tío. –esa tribu no es de fiar. Y le aconsejó no darle más información que lo necesario. Cuando se despidieron de ellos, Ahmed le preguntó su tío –por qué sabes que esos hombres son de poco fiar. Y él le respondió –yo conozco quiénes son nuestro amigos y quienes son nuestros enemigos. Yo sé de todo cuanto nos rodea de gente.

 

Los dos hombres prosiguieron su camino hasta alcanzar la región donde se encontraba la tribu Aulad Daman y allí los estaba esperando su otro tío quien se encargó de organizar todo el recibimiento al hijo que acaba de regresar a su tribu y a su emirato. La familia paterna de Ahmed Uld Edeid desde 1905 mostró su rechazo al colonialismo francés y lo declaró un infiel enemigo. Por entonces Francia intentaba colarse en Mauritania por la zona sur, desde Senegal. La tribu Aulad Daman, una rama de Trarza, tenía su desplazamiento en esa región del sur de Mauritania y al ver que el colonialismo francés entraba por ella decidió desplazarse hacia la región norte de Adrar, intentando no relacionarse con el nuevo orden colonial que se estaba instalando en toda Mauritania.  

 

Uld Edeid desde una edad muy temprana ya con el emirato de su padre comenzó a atacar unidades del ejército colonial francés en las colinas de El Azlaat en las que tuvo sus primeros éxitos contra los goumiers franceses. Precisamente en esa acción requisó varios fusiles y muchas municiones, gesta anticolonial que   le dio mucho apoyo y prestigio dentro de su tribu y en las otras de la región de Inshiri y Adrar.

 

El mando francés molesto por sus incursiones usó su modo operandi para neutralizarlo, como hizo con los legendarios guerreros saharauis Wayaha Uld Ali Chej en 1925 y Ali Uld Meyara en 1933, entregando armas a colaboradores por si lo pudieran matar o capturar y entregar a los franceses. La misma estrategia que practicó contra el emir Sidhamed Uld Sidahemd Uld Ahmed El Aida, asesinado por los goumiers franceses en 1932. Sin embargo el mando francés con su estrategia que encargaba su ejecución a los goumiers mauritanos y senegaleses no les funcionó la estrategia para liquidarlo ni diezmó sus sorpresivos ataques a las snag francesas.

 

Uld Edeid  en 1914 su enfrentamiento contra el ejército colonial le otorgó entre los creyentes respeto y conllevó a que muchos adeptos se le unieron en la lucha contra el colonialismo francés en Mauritania. Su bravura en el combate los mauritanos la relacionaba con la educación que recibió con la gente de Ahel Sahel, es decir los saharauis. Cultura donde se había criado y educado en valores que luchan por la libertad y contra el sometimiento sea como fuera su modo.

 

Se cuenta que durante ese periodo de calma y pacificación entre las tribus mauritanas y el colonizador, Uld Edeid emprendió un viaje al Sahara para visitar su familia materna en Tiris. Y que tras su caluroso recibimiento por su tío Ali Uld Baba, en el segundo día de su estancia le dijo, “aquí como sabrás de la educación que te hemos proporcionado, no tenemos emires ni sultanes y todos por igual nos levantamos para hacer nuestras hogueras y preparar nuestra comida”. Un rasgo particular de libertad e insumisión que ha caracterizado a los saharauis desde tiempos remotos y está presente en su educación. Uld Edeid venía de una tribu de su padre que le declaró su emir y le acostumbró un trato servial, especial, que no se daba en la cultura de su familia materna saharaui.

 

Con el ejército colonial francés se enfrentó en muchas escaramuzas, como en el caso de la caravana francesa que venía de Ndar, Senegal, trasportando armamento para entregarlo a sus colaboradores mauritanos en  la región de Sahuet Elma. Uld Edeid y sus hombres al enterarse interceptar de noche la caravana francesa, atacándola y le requisaron todo el material que llevaba antes de llegar a su punto de destino. El mando francés de la zona le persiguió con un grupo muy fuerte de goumiers y al saber que lo iban alcanzar se detuvo para comunicar su decisión a sus hombres: “este que esta al oeste es un rio infranqueable, al sur tenemos Ndar, Senegal, al norte tenemos Nuakchott que desea vernos capturados o muertos, y al este lo estéis viendo, los franceses vienen a por nosotros y  hoy para vencer solo valdrán hombres y fusiles”. Se dice que al terminar su arenga cogió su arma y mató a todos los camellos que tenía sus hombres para que nadie se rindiera ni huyera.

 

Uld Edeid hizo frente a las tropas goumiers que lo perseguían y con sus hombres  derrotó la columna francesa. Requisó todo su material, camellos, municiones, armas y ropa. El literato Mohameden Uld Sidi Brahim cuenta que el emir propuso a sus hombres usar todo el material recuperado para seguir atacando un número de puestos donde estaban desplazados unidades militares de los franceses, con el propósito de liberarlos del colonizador. Pero sus hombres no le aceptaron la propuesta y le dijeron “con todo lo requisado el éxito ya lo tenemos y no debemos aventurarnos con ello”.

 

El mando francés impotente ante los golpes de Uld Edeid acudió a la intermediación del notable religioso mauritano Baba Uld Chej Sidiya[17] en busca de firmar paz con el emir guerrero. Uld Edeid guardaba mucha consideración a Uld Chej Sidiya, por lo que le escuchó en su mediación, pero sin antes plantearle varias condiciones para hacer paz con el mando colonial francés. Uld Sidiya presentó a los franceses las exigencias del emir y estos las aceptaron todas.  El mediador  comunicó a Uld Edeid que debería presentarse en la localidad de Butilimit para firmar el acuerdo de paz con los franceses.

 

Mohameden Uld Sidi Brahim cuenta que Uld Edeid se prestó en Butilimit ante el mando francés y expuso sus exigencias de las que se sabía: Prohibir las incursiones francesas en la región de Trarza; garantizarle sus demandas cuando exige algo a los franceses; amnistiar todos los guerreros y notables cercanos a él que los franceses tenían declarados como enemigos; no desarmarle en persona, no imponerle a sus seguidores el impuesto de renta colonial sobre el ganado de su gente. Logrados estos objetivos, el emir de Trarza comienza un periodo de convivencia bajo dominio colonial francés hasta su muerte en 1944. Una “paradoja” de lucha anticolonial que permitió a Francia como potencia occidental colonizara a Mauritania hasta su independencia en 1960.

 

En este repaso a la historia y como plantea la antropología sobre la articulación de datos y argumentos teóricos para aproximarse al objeto de estudio. He querido destacar la vida de estos dos hombres referentes en la historia del Sahara Occidental que transcurrió durante el periodo colonial. Se trata de la etnografía que ha sido omitida por la bibliografía colonial y poscolonial. He aquí el rol del etnógrafo nativo ante la memoria colectiva como respuesta a lo omitido por el texto del teórico expedicionario colonial que sigue desdibujando el pasado de muchos pueblos africanos. La vida transversal de este emir surgido de una familia saharo-mauritana, obedece a un planteamiento del antropólogo Pierre Bourdiue en su obra “Antropología de Argelia” cuando aborda la interpretación y la diferenciación. Y para explicarlo parte de un proverbio de los kabilas de Argelia que reza  «Sigue el camino de tu padre y de tu abuelo». Bourdieu aclara esta relación como la que llevó el emir Uld EEdeid a obedecer: “La fidelidad a la tradición de los antepasados, valor de valores, domina todos los actos esenciales de la vida social: el aprendizaje cultural en primer lugar, en los objetivos que persigue y en los medios que emplea para alcanzarlos al mismo tiempo”. Uld EEdeid es uno de esos valores sociales surgido de la notoriedad de dos familias que se identifican por la reputación frente a toda acción vil contra la que los saharauis y mauritanos educan a sus hijos desde una edad muy temprana.  Dar visibilidad y refrescar al lector delicias de la historia que la “bibliografía de militancia colonial” nunca supo tratar, es dar respuesta y aclarar conceptos de la historia en su objetividad desde la memoria colectiva, el fiel registro de los pueblos que fueron dominados, y  "la claridad es la cortesía del filósofo". Ortega y Gasset.

 

Bibliografía:

  • Programa literario que realizaba el literato Mohameden Uld Sidi Brahim  “Shenguiti Al Asala Muritania” شنقيط الاصالة مورينانيا programa consultado https://www.youtube.com/watch?v=3rJ7p4IaPPE

Fuente oral consultada:

  • Afeluat Mohamed Elmami Mohamed Said, experto en la sociedad saharaui, descendiente de los sabios Chej Mohamed Elmami y Mohamed Uld Tolba.
 

[1] discípulo

[2] príncipe

[3] Sociedad mauritana y saharaui que hablan la lengua hasania

[4] Nombre que las tribus de Mauritania daban al Sahara Occidental por su ubicación geográfica situada al oeste de ellos.

[5] Grandes sabios y eruditos saharauis nacidos en la región sur del Sahara Occidental, Tiris. El sabio Chej Mohamed Elmami es uno de sus más referentes del siglo XIX, autor del tratado sociológico de la sociedad saharaui “Qitab Albadia”, Libro del nomadeo.

[6] Tribu saharaui conocida por su erudición y saberes sobre la cultura y sociedad saharaui y mauritana. Uno de sus referentes fue Mhamed Uld Tolba, el gramático, poeta y erudito tirseño.

[7] Sandalias tradicionales saharauis hechas de piel de camello.

[8] Clásico mauritano con fecunda obra literaria en hasania, vivió entre 1850 a 1930. Originario de grandes juglares  conocidos como Lehraki, vinculados a las tribus de Ahel Elguebla.

[9] Primera ciudad saharaui construida por Chej Ma El Ainin en 1899.

[10] Región del Sahara Occidental.

[11] Región de Mauritania.

[12] El Río de Saguia El Hamra, el más grande río del Sahara Occidental, en la región norte sobre el cual se fundó la ciudad de El Aaiun.

[13] Región de Mauritania que fronteriza con el Sahara Occidental.

[14] Región del sahel, litoral, saharaui conocida con sus fuentes de agua.

[15] Un destacado grupo de guerreros a lomos de camellos y armados.

[16] Noticias de los nómadas.

[17] Teólogo, fakíh y poeta mauritano de la tribu Aulad Aberi. Vivió entre 1860 y 1924. Considerado como el notable religioso que facilitó la entrada del colonizador francés en Mauritania, alegando el interés de las tribus mauritanas y persuadiéndolas al respecto.

 

Pasajes del libro de Bahia Awah "Tiris, rutas literarias". Editorial Ultima Linéa

 Pasajes literarios del libro “Tiris, rutas literarias”. Editorial Última Línea 2016. Enlace compra del libro: Editorial Ultima Linéa libro Tiris, rutas literarias de Bahia Mahmud Awah

 

(…) Las charcas de Edejen también fueron inmortalizadas en otros tiempos, por otros grandes poetas tirseños como الكفي ولد بوسيف Elkafya Uld Buseif, poeta y guerrero de la resistencia anticolonial saharaui de principios del siglo XX. Un personaje de gran envergadura en la historia de la literatura hasaní, conocido por este talaa, que ha sido inmortalizado en la memoria colectiva y  musicalizado por los más prestigiosos clásicos de la música mauritana, Aulad Abba, Aulad Dandani y más tarde Aulad Eida. La solemnidad en estos versos del poeta los ha convertido en uno de los versos más conocidos en la literatura evocativa sobre la tierra de Tiris. Elkafya, que perteneció a la generación del poeta Mohamed Salem Uld Abdalahi, el padre de Badi y de Edjil Uld Sidi Baba, escribió estos conocidos versos:

 

لهروب اللاݣبل الحوݣ                            ام روس المئمون

نختيروهم عن فم زوݣ                        غير الوطي مضمون

خشم ادار و عكل اوكار                  و ݣلب نݣادي و انواودار

دارو في الݣلب الي اند ر                       منهم روحي ممكون

بين الدخن و ݣلب ادمار                      و اجبل ؤخشم الݣرون

 

La evasión es un paso

que antecede al fugitivo.

A los picos de Elmamuna

los prefiero

a la boca del pozo Zug,

sabiendo que mis pasos

están predestinados.

Los picos de Idar,

Akel Aukar,

Galb Engadi y Nuaudar,

albergaron en mi corazón

todo el amor posible.

De ellos mi alma se destierra,

me hallo entre Edejen, Galb Admar,

Ayabel y los picos de Gruna.

 

Se deduce de estos versos que el poeta los escribió en aquellos años de lucha contra las tropas coloniales franco españolas que incursionaban en las fronteras del territorio con sus tropas. La resistencia saharaui había ido perdiendo algunos puntos estratégicos como los montes y el pozo de Zug citado en los versos, y que fue tomado por España en los años cuarenta. Y al nombrar Rus Elmamuna, el poeta dejó claro que se encontraba en esos lugares que estaban bajo su control y en los que gozaba libertad, lejos del pozo Zug tomado por las harkas coloniales. 

 

Se cuenta acerca de estos versos que el clásico Abdalahi Uld Mohamed Salem, padre de Badi, al oírlos, respondió en defensa de Zug con estos extractos de los que pude recoger algunos hemistiquios incompletos que me facilitó de memoria el poeta Bunana Uld Buseif. Abdalahi Uld Mohamed Salem, cuando salió en defensa del pozo Zug y sus montes, sólo quiso dejar claro que son parte de la patria usurpada y que no tienen culpa de que alguien hubiera sido desterrado de ellos. La intención del poeta quedó registrada en estos extractos de un largo poema con el que reaccionó para defender este lugar del territorio. Sobre este poema existe una versión que lo atribuye al poeta tirseño Ahmed Salem Uld Dah. Sin embargo cobra más fuerza para mí la primera fuente que tuve, el poeta Bunana Uld Buseif, quien me cofirmó que era del clásico de Tiris Abdelahe Uld Mohamed Salem.

 

يلعݣل الى تم الݣواد                    اݣودك و السواݣ اسوݣ

الى زوݣ اݣد افطن زاد             اݣودك و اسوﯖك عن زوݣ

زوݣ ارانك ماكنت اتجيه            و جيت و الدوݣج مالك بيه

لعد و جيت و الاخليه                   لسرب ماه ابشى ملسوݣ

الى تميت انت بديه                     من فݣدك لترابك ملحوݣ

ذاك اشقادي لدوݣج فيه                 اثر و اشقادي فيه الزوݣ

 

Tú hombre, si Dios sigue

supeditando tus pasos

y en sus manos tus riendas

hacia los caminos de Zug,

también puede que te lleve

o te destierre de Zug.

 

Antes tú no frecuentabas Zug

y esta vez lo has visitado.

A Duguech, tanto tiempo sin verlo,

esta vez déjalo bien limpio

y no salpiques a los guerreros.

 

Si a ti te siguen atormentando

recuerdos de tu tierra,

esto poco le aflige a Duguech,

y tampoco le inquieta a Zug.

 

(…) pasajes del libro “Tiris, rutas literarias”.

 

En homenaje a la antropóloga nativa y militante saharaui Bad Mint Ahmed Uld Ali Salem Uld Elmaki. Por Bahia MH Awah

A principios de febrero de 1976, poco antes de la proclamación de la República Saharaui el 27 de febrero, durante el éxodo por la invasión marroquí al territorio, llegué a la localidad saharaui de Um Draiga huyendo de mi pueblo Auserd, que había sido tomado por el ejército de Mauritania en la época del presidente Moukhtar Oul Dadah. Tenía quince años y ya me había separado de la familia en noviembre de 1975. La guerra de ocupación en el Sahara acababa de entrar en sus primeras semanas con las incursiones del ejército marroquí por el norte y Mauritania por el sur. Circunstancias que me unieron casualmente en los primeros flujos del éxodo a la familia de Ahel Slama Uld Nafi, con los que comparto lazos familiares y por su estrecha amistad con mis padres.

En nuestro camino hacia las fronteras de Argelia acampamos en las cercanías de los montes de Um Draiga, a pocos kilómetros al sur del monte Ziza y Aglab El Camun. Mientras allí esperábamos aprovisionamiento de gasoil para el coche Land Rover que tenía la familia y continuar nuestro camino, mi amigo Labat y yo decidimos ir al campamento de Um Draiga, donde Jlil el hermano mayor de Labat ayudaba como sanitario en el dispensario. En ese mujayam[1] alguien que me identificó me comentó que estaba la familia de Ahel Madi. Preguntamos por ellos y algún responsable nos indicó dos jaimas que estaban arrimadas a la falda del monte. Intentaban camuflarse en un cauce de rio seco por miedo a la aviación marroquí, que ya había realizado el 18 de febrero su primer bombardeo a aquellos asentamientos intermedios en el camino hacia el éxodo de Argelia. Aquel día del bombardeo Jlil, Labat y yo nos encontrábamos en uno de los pozos de Um Draiga aprovisionándonos de agua para la familia.

Labat y yo nos presentamos por la tarde ante las dos jaimas, una tradicional, negra, muy amplia, que albergaba a la familia. Allí se encontraba una mujer de profunda mirada y extraordinaria belleza de ébano, que se levantó para recibirnos y darnos la bienvenida, sin identificar a ninguno de nosotros. El marido de Bad, el desaparecido Madi Uld El Bujari, era hermano de mi abuela materna; todos ellos están hoy ya fallecidos en el exilio de Argelia. Nunca había estado con ellos ni ellos me conocían en persona. Y mi presencia ante Bad en aquellas circunstancias era confusa, yo era un niño en medio de una guerra y separado de mi familia a los que había dejado muy lejos.

Mientras nos saludábamos, le dije que era el hijo de Ahel Awah, y en seguida me reconoció y se dirigió a su marido para situarle sobre quién era yo. Al terminar su amable saludo y atención, Bad nos invitó a entrar y a acomodarnos en el regazo de la confortable jaima, donde varios de sus hijos entraban y salían trayendo dos braseros de carbón para el té y al mismo tiempo en el exterior alimentaban una hoguera que ardía a la entrada de la jaima. El marido de Bad era un hombre de una constitución física corpulenta,  frisaba los sesenta años, ella parecía mucho más joven que él. Mientras se interesaba en el porqué de nuestra presencia, preguntando por mi familia y cómo yo había llegado hasta allí en solitario, su marido Madi salía y entraba, ordenando a los hijos algunas tareas. Si no recuerdo mal, creo que enfrente de la jaima había un pequeño ganado de cabras y ovejas acurrucado.

Bad, tras escuchar mi periplo desde que mi madre me indicó que huyera del campamento hasta llegar allí, me propuso quedarme con ellos para cuidar de mí en aquellas dramáticas circunstancias. Lo agradecí pero le expliqué que estaba bien con la familia que me había acogido en el camino, Ahel Slama. Aquella noche Labat y yo pernoctamos con ellos y al día siguiente partimos a pie de regreso a la familia que habíamos dejado en las cercanías de Ziza, a unos treinta kilómetros aproximadamente de allí. Días después, el 20 y el 23 de febrero, el campamento de Ahel Madi en Um Draiga donde habíamos estado fue bombardeado por aviones marroquíes de nuevo. Entonces fue cuando el Polisario comenzó a organizar la evacuación de las primeras oleadas de civiles en convoyes hacia las fronteras de Argelia. Un contacto de la organización avisó a la familia Slama para unirse al día siguiente a aquellos convoyes que dirigía Dadi Uld Mohamed El Hosein, alias Pegaso, un conocido dirigente del Frente Polisario, caído en combate años después. Al siguiente día nos unimos a las caravanas de camiones que ya estaban en marcha, camino al exilio. Ya casi de noche, en una parada en el camino para pernoctar en la localidad de Guelta Zemur, de nuevo me encontré con Bad y toda su familia encaramados en un camión Berliet GBC repleto de familias, que llevaba en las puertas el rótulo “Media Luna Roja Saharaui”. De nuevo se interesó por mi situación, preguntándome por mi salud y si me encontraba bien en medio de aquel caos. Nuestro convoy partió al día siguiente y no volvimos a saber uno del otro hasta pasadas varias semanas, cuando nos encontramos en un campamento en Rabuni llamado Naser, Campamento de la Victoria, en los primeros asentamientos de refugiados. Yo ya estaba internado en la dajililla[2] de Rabuni con chavales que habían llegado al exilio sin su familia y otros que sí estaban con las suyas. Los viernes no dábamos clase y los aprovechaba para visitar a la familia de Bad en dawair[3] de Rabuni, así empecé a relacionarme más con todos ellos.

En aquellos primeros años la organización de los asentamientos era la ardua tarea que le había correspondido desempeñar a las mujeres, porque todos los hombres estaban en los frentes de combate. Entre aquellas militantes atareadas recuerdo que estaba aquella inagotable y entregada Bad y otras mujeres como Ljadra Mint Mabruk, Toufa Mint Saleh, Hafsa Mint Hud y muchas otras más en aquel histórico campamento que llamaban Mujayam Naser. Bad desbordaba activismo en el consejo político del campamento, en las primeras estructuras de la organización de los asentamientos, en la atención y recibimiento de los refugiados que llegaban exhaustos y  confusos en su nueva situación, en la distribución de las ayudas descargando camiones,  en los congresos populares que entonces se celebraban y las actividades de la organización de las mujeres. Poco tiempo estuve en aquellos internados de Rabuni, y dejé de ir al campamento Naser porque la organización del Frente Polisario me envió con otros estudiantes a internados en la gélida ciudad argelina de Mecheria, donde cursábamos la secundaria y el bachillerato. 

El pasado 15 de mayo el pueblo saharaui perdió a esa insignia que fue Bad Mint Ahmed Uld Ali Salem, uno de los testigos más importantes del patrimonio cultural saharaui. Nos dejó, tras pasar cuarenta y un años de exilio en Argelia, a raíz de la invasión marroquí al territorio en 1976.

Ilustrada, de reconocimiento social, nacida en 1936 en la ciudad costera saharaui de Bojador en el seno de la familia Ahel Yara, conocida por su excelencia en la oralidad y dominio de la cultural y literatura hasaní en general. Fue una de las mujeres referentes en estos últimos cuarenta años del proceso de evolución y consolidación de la cultura material e inmaterial saharaui. Era una antropóloga, socióloga e historiadora, de esas que la antropología llama antropólogas “nativas”. No tuvo estudios más que lo que aprendió de niña en el seno de su familia nómada, de excelentes poetas y oradores. Luchó activamente por el patrimonio cultural saharaui hasta que el largo exilio y sus consecuencias le vencieron a los ochenta y un años de edad.

El pensador revolucionario argelino-martiniqués, Frantz Fanon, decía que “Luchar por la cultura nacional es, en primer lugar, luchar por la liberación de la nación, matriz material a partir de la cual resulta posible la cultura”. Bad, con el bagaje cultural que trajo consigo al destierro, compaginó su activismo en el exilio con el frente cultural diplomático exterior saharaui. Y lo hizo en sus primeras charlas y exposiciones con objetos de la antropología saharaui, que inauguraron las actividades del comienzo de relaciones diplomáticas con Madagascar, tras su reconocimiento a la República Saharaui en 1976. Se afilió en las primeras células de organización política del Frente Polisario en la localidad de Um Draiga de la mano de militante Ergueibi Uld Sahel, quien entonces formaba parte de las Tropas Nómadas del Ejército de la metrópoli. Trabajó como concejala de protección social y en asuntos políticos de la daira de Naser, más tarde Bucraa. En los años ochenta recaló en Europa con un museo itinerante de objetos de antropología saharaui, que fueron exhibidos por el Museo de Antropología, en el barrio de Atocha en Madrid, Con la misma muestra viajó a Roma, con ocasión de su hermanamiento con la wilaya de El Aaiun. Sostuvo el cargo de Secretaria General de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis en la daira de Bucraa, fue miembro del Buró Regional de la Unión Nacional de Mujeres Saharaui en la wilaya de El Aaiun. En 1996 formó parte de la ejecutiva que presidió los trabajos de III Congreso de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis. Fue galardonada por la UJSario por organizar y coordinar la campaña de alfabetización llevada por los estudiantes en los campamentos.

En 2013, junto a los profesores de antropología de la Universidad Autónoma de Madrid Juan Carlos Gimeno y Juan Ignacio Robles, siguiendo el rastro que dejó aquella muestra de antropología que llevó Bad a Madrid, la visitamos en su jaima en la daira de Bucraa, con el propósito de saber más sobre aquel viaje a Europa y su muestra itinerante. El antropólogo Juan Carlos Gimeno pensaba que se podía retomar para una exposición que se preparaba en Dallas, a fin de dar a conocer el problema del Sahara Occidental en Estados Unidos. A pesar de la lucidez de Bad, recuerdo que cuando le abrimos el catálogo que recogía los géneros de toda aquella muestra para situarnos en cómo se organizó su recolecta, nos dijo: “Os advierto, que mi memoria últimamente me está fallando con los detalles”. Tomamos un distendido té con ella en compañía de dos de sus hijos, Abadalahi y Maglaha. También nos acompañaba mi hermana mayor Nana, directora de protocolo en la daira de Hagunia, quien días antes nos coordinó el encuentro. En aquella charla nos quedamos maravillados por la forma en que Bad nos relató la importancia de ese trabajo que organizó recopilando con mucho esfuerzo los objetos. Nos habló de manera muy extendida sobre el legado cultural saharaui y su importancia en acompañar, retroalimentar y consolidar el proceso de liberación saharaui sobre el que Bad decía “(…) Sin ese patrimonio cultural el pueblo saharaui no puede existir, porque éste le da identidad y explica su pasado. Hay muchos pueblos que no nos conocían, pero cuando vieron exposiciones de nuestra cultura, enseguida se dieron cuenta y empezaron a identificarnos y simpatizar con nuestra causa”.  “(…) Gracias a nuestra cultura hoy en día se habla del pueblo saharaui en todo el mundo”. “(…) Enorme es mi agradecimiento a estos investigadores que vienen de lejos, volcados en la historia saharaui y por su interés en mi persona y trabajo”. “(…) El pueblo saharaui tiene una larga y rica historia por la que nunca podrá ser ignorado en el mundo, y a nosotros los saharauis no nos pueden diluir ni exterminar, porque nuestra identidad e historia son claras, brillantes y más contundentes cuando se exhiben en cualquier parte del mundo”. “(…) Nuestros grupos musicales han ido a remotos lugares para dar a conocer nuestra historia, exhibiendo nuestra vestimenta, nuestra música, nuestra danza, sin que nos confundan o identifiquen como marroquíes”. “(…) Nosotros y los marroquíes somos dos pueblos culturalmente opuestos”. “(…) Un marroquí vistiendo una darraa[4] saharaui es como una cría de camella recién nacida que todavía no sabe caminar, tambaleándose malamente de un lado a otro; sin embargo un saharaui con su darraá es todo elegancia”.

El antropólogo, en su amplia y compleja función que tiende siempre a buscar más allá de lo que comúnmente sabemos de nuestra cultura y sus grupos humanos, es aquel que con su aporte de sabiduría conoce nuestra procedencia cultural, su proyección, y qué es lo que debemos aportar para coexistir pacíficamente y para promover un mejor futuro, rico en valores morales y espirituales. Así lo hizo esta mujer antropóloga nativa saharaui, Bad Mint Ahmed Uld Ali Salem Uld Elmeki, con cuya marcha hemos perdido una enciclopedia humana oral, de enorme conocimiento, que no hemos podido registrar todo lo que hubiéramos querido por las injustas circunstancias del exilio.  


[1] Campamento

[2] Primer internado de niños excavado bajo tierra en Rabuni. Se provisionó por miedo a los posibles bombardeos de la aviación marroquí en el extremo caso de irrumpieran en el interior de las fronteras de Argelia.

[3] Plural de daira, pequeños asentamientos de familias que fueron acogidas alrededor de Rabuni.

[4] Vestimenta tradicional del hombre saharaui y mauritano.

 

“El poeta saharaui siempre acompañó a todos los procesos de liberación que ha conocido nuestra historia”: Entrevista a Bahia Awah.

La entrevista fue realizada y publicada por la Dra. Milena Rampoldi en el portal de analisis cultural y político Tlaxcala que trabaja desde Alemania:

 

Milena Rampoldi, La Dra. Milena Rampoldi es escritora, traductora y activista por los derechos humanos. Nació en Bolzano (Italia) en 1973. Procede de una familia bicultural y bilingüe en la que desde la infancia comprendió la importancia del multilingüismo, la música, el arte y el diálogo e intercambio interculturales.

En 2014 fundó en Leverkusen (Alemania) ProMosaik, una asociación intercultural e interreligiosa en pro de la paz y los derechos humanos. En la actualidad vive en Estambul.

 

Milena Rampoldi: ¿Qué importancia tiene para ti la poesía en defensa de los derechos humanos?

Bahia Uld Awah: Si alguien lee y reflexiona sobre estos versos del clásico saharaui Rueiyil Uld Emboiric se dará cuenta de la consagración de la poesía saharaui en defensa a los derechos humanos.

 

Al pueblo saharaui

en éxodo y despojado

intentan acorralarlo,

y éste no se deja.

El ganado caprino es acorralado

la gente es acorralada,

y también acorralado está

su ganado camellar.

 

Creo que nuestra literatura tiene ese poder de defensa al inalienable derecho civil de los individuos, de la libertad de expresión y del pensamiento político, religioso o de ideologías. Pertenezco a una generación que ha conocido y ha vivido el forzado éxodo, el refugio y el exilio en Europa. Una situación perpetrada por la invasión marroquí a nuestra tierra, una injusticia que interiorizándola la hemos querido combatir denunciando con nuestro verso en hasanía y en español, las dos lenguas que hablamos y con las que nos identificamos como cultura y como pueblo afro-árabe-senhaya. Y hoy son ya más de cuatro décadas manteniendo nuestra reivindicación a voz en grito, gracias a nuestra poesía y su poder de difusión en el mundo occidental y latinoamericano. Decía el poeta palestino Mahmud Darwich que “(…) la poesía cristaliza posiciones políticas mediante líneas que, memorizadas por los viejos y los jóvenes, fortalece la resistencia popular y proporciona eslóganes comunes”. Y el poeta vasco Gabriel Celaya dijo que “La poesía es un arma cargada de futuro”. Creemos en su pacífico poder de lucha de resistencia.

 

¿Cuáles son los símbolos fundamentales de la poesía saharaui?

La poesía de Antonio Machado tuvo tres símbolos fundamentales, que son el río, la fuente y el mar. Mi poesía escrita en español y articulada sobre las principales fuentes de las que ha bebido mi educación saharaui, tiene varios símbolos como los ríos secos, con su particular verdor, las lluvias, la mágica belleza de la silueta de las dunas del desierto, los legendarios poetas anticoloniales y eruditos saharauis de siglos atrás. Y no falta en mi verso el compromiso con la belleza de la mujer beduina saharaui, la fauna, la flora y  la orografía del territorio. Creo que son rasgos y recursos literarios que todo poeta saharaui siempre ha consagrado en su verso tanto en hasanía como en español. Este poema lo dedico a un monte en la región de Tiris llamado Taziualet.

 

Hermosa estás, Taziualet[1], radiante

galaxia del firmamento,

con la melhfa de nila

y el blanco faldón de arenas,

sugerente doncella de Tiris.

 

Glamurosa vestida de gala,

acodada en blancas dunas

de seda.

Piernas esbeltas,

tintadas de azul,

y pies oscuros, flor de henna.

 

Al este anhela acariciarle Azafal[2],

al suroeste la pretende Auadi[3]

y al noroeste, encanto de beduina 

que rompe corazones.

Galb El Arui, corazón de cabra montés,

GalbEgteitira, corazón de cataratas,

GalbEljail, corazón de un corcel.

 

¿Cómo crees que los poetas e intelectuales puedan contribuir en la lucha de liberación del pueblo saharaui?

En mis charlas y conferencias en universidades y en foros internacionales de poesía, en ámbitos académicos y culturales, cuando trato la temática de la resistencia pacífica contra el ocupante de nuestra tierra, señalo que “el político y diplomático cada uno tiene su contribución dirigiendo o analizando, como el militar actuando en los frentes. De igual manera el poeta e intelectual tienen el filo más eficaz y humano que es su verso comprometido” y su producción de pensamiento intelectual con los que pueden acompañar al político. El poeta saharaui desde el siglo XI siempre ha estado presente para arengar a la lucha contra el colonialismo sea como sea y de donde venga. El poeta saharaui acompañó y sigue haciéndolo a todos los procesos de liberación que ha conocido nuestra historia, desde el periodo precolonial, colonial y postcolonial. Muestra de ello estos versos que escribí cantando el histórico rol del poeta saharaui desde tiempos atrás.

 

Tiris[4],

rehílan en tu hermoso rostro

efemérides,

epopeyas de ayer.

 

Rutas en tu vientre

venas de versos de UldTolba[5]

plumas de ChejElmami[6],

rastros de Ali UldMeyara[7],

canto de los Edjil y Buseif[8].

 

Tiris, la viva leyenda donde

nació el verso de Uld Emreizig[9].

 

Tiris,

mis huellas de niño

te surcaron al sur

y se extraviaron

en el más allá

de tu inhabitual norte.

 

El éxodo,

el destierro,

el refugio,

el exilio y la guerra,

desconocidos jeroglíficos

de los tiempos a los que juntos,

tú y yo, aún hacemos frente.

 

¿La poesía sigue siendo popular entre los Saharauis?

Sí, claro es así, porque forma parte de la educación que se transmite desde la familia de forma oral de generación en generación. Forma parte de los primeros valores morales que  se le inculcan al niño desde una edad muy temprana. Enseña la buena oralidad y el buen manejo del verbo hasaní.

 

¿Qué puedes decirnos de la poesía femenina saharaui?

No puedo sino hablar bien cuando se trata de las poetas saharauis en hasanía y en español. Y aquí valdría la pena citar a Zahra Hasanui, amiga que reside en España y escribe en español. Es una referencia en este contexto del verso feminista saharaui. También la decana poeta Ljadra Mint Mabruc que compone en hasanía y es una de las referencias más importantes del verso femenino saharaui. A la par han estado creando en su proceso de producción literaria y gozan de reconocimiento y prestigio social.

 

¿Qué importancia tiene la lucha de liberación en tu poesía y por qué?

Siempre he dicho, que sin el proceso de liberación y descolonización que he vivido desde niño en el Sahara Occidental, y la educación que me ha transmitido, yo al menos no hubiera sido poeta. Y es por eso que soy un escritor, poeta y antropólogo comprometido con mi verso y mi aporte intelectual a la causa y a la historia de nuestra patria saharaui. Sigo el pensamiento intelectual del pensador revolucionario argelino-martiniqués Frantz  Fanon, cuando decía “Cada generación en su relativa opacidad debe descubrir su misión, cumplirla o traicionarla”.

 

¿Cuáles son las mejores estrategias para sensibilizar a la gente de todo el mundo sobre el problema del colonialismo marroquí en el Sahara Occidental?

Creo y pienso que la mejor estrategia para sensibilizar a la opinión pública internacional y sobre todo la occidental, es saber explicar y decir que el problema del Sahara Occidental es muy sencillo de comprender. Un caso de descolonización registrado por el Comité de Descolonización de la Naciones Unidas entre los 17 territorios No autónomos que faltan por liquidar el colonialismo. Para ello hay que saber llegar al corazón de la gente a través del frente cultural, el verso, la prosa, las leyendas orales de las tradiciones saharauis, donde el lector o el espectador sacará y deducirá sus propias conclusiones sobre la realidad de la lucha de ese sufrido y pacífico pueblo saharaui. Los saharauis son un cultura que tiene profundas raíces afro-árabe-senhaya, influida fuertemente por la convivencia de un siglo con la cultura hispana. Ese carácter le posibilita ser acogida por las tres culturas, especialmente por la africana e hispana en general.

 

Notas

[1] Majestuoso monte de la geografía saharaui situado en la región de Tiris.

[2] Cordilleras de dunas en la región de Tiris, concurridas en el verso saharaui épico y lirico.

[3] Monte y pozo de agua dulce en la región de Tiris.

[4]Región sur del Sahara Occidental conocida como “patria del verso y cuna de los poetas y eruditos anticoloniales saharauis”.

[5] Gran poeta y erudito del siglo XIX que consagró su verso y pensamiento a la región de Tiris.

[6] Sabio y poeta saharaui del siglo XIX conocido por su obra Kitab Albadi, un tratado sociológico que define el Estado Saharaui precolonial y sus particularidades.

[7] Ilustre guerrero y figura anticolonial saharaui del siglo XX que luchó contra el colonialismo francés en sus intentos de incursión colonial en el Sahara Occidental.

[8] Dos grandes poetas y guerreros saharauis del siglo XX conocidos por su verso de arenga anticolonial.

[9] El primer poeta saharaui del siglo XI a quien se le atribuyen los primeros versos compuestos en hasanía y en los que definía y declaraba la pertenencia de su patria el Sahara Occidental.

 

 

Enrique Satué y Bahia Mahmud Awah en el programa radiofónico  “Arriba España” de M80 Radio. Tiza y Arena, maestros españoles en el Sahara Occidental

El Sahara Occidental estuvo presente el miércoles 12 abril en el programa ‘Arriba España’ de M80 Radio, el nuevo programa despertador de Juan Luis Cano. El motivo fue hablar del libro ‘Tiza y Arena’ sobre las escuelas españolas en el Sahara Occidental, en la época de la metrópoli. El libro está escrito por el antropólogo y educador ENRIQUE SATUÉ, que entró por teléfono, y en el estudio se encontraba el escritor saharaui BAHIA MAHMUD AWAH, también antropólogo e investigador, uno de los alumnos de aquellas escuelas.

Juan Luis Cano, antiguo componente de Gomaespuma, es conocedor del conflicto del Sahara Occidental y amigo de Bahia desde que estuviera en los 90 en los campamentos de refugiados saharauis cuando el dúo radiofónico organizó un viaje de oyentes de su programa a los campamentos saharauis. Amistad que Bahia consolidó durante su por la Cadena Ser haciendo prácticas de radio en Gran Via 32.

La entrevista transcurrió en el tono distendido y divertido habitual del programa y centrado en el libro 'Tiza y arena', de Enrique Satué, que “propone un viaje por las escuelas del Sáhara español a través de testimonios que su autor ha ido recogiendo de numerosos maestros y profesores que habían ejercido su profesión en la antigua provincia española durante el periodo que va desde 1960 hasta 1975”. La idea de escribir este libro surgió hace treinta años a través del programa 'Vacaciones en paz'. A raíz de acoger a una niña saharaui, el autor tomó contacto con un tema que, según ha afirmado, siempre le había interesado. Para ello, se puso en contacto con maestros y educadores que vivieron en el Sáhara cuando fue provincia española.

 

Escuchar el programa AQUÍ

Bahia MH Awah presenta y debate la película de estudios etnográficos, literatura e historia “Legna, habla el verso saharaui” en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

Fotos: Extensión Cultural UPO

La película “Legna, habla el verso saharaui” participó en el “IV Encuentro Mil Formas de Mirar y Hacer: Artes, Memoria y Comunidad” en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Se trata de una producción hispano saharaui de investigación sobre el verso y su registro de la historia y el proceso de liberación del pueblo saharaui. La película, dirigida por los profesores Juan Ignacio Robles, Juan Carlos Gimeno y el escritor Bahia Mahmud Awah, fue ganadora de la XI Edición del Festival Internacional de Cine del Sahara FISAHARA 2014.

Bajo el título “IV Encuentro Mil Formas de Mirar y Hacer: Artes, Memoria y Comunidad” la Universidad Pablo de Olavide organizó los días 28 y 29 de marzo este encuentro que reunió ponentes de Suramérica, África y España, en un abanico de ponencias que recogieron diferentes temáticas sociales y académicas.

La jornada del martes se inició con el profesor Xavier Roige Ventura, que habló sobre “Patrimonios sensibles. Políticas y usos de la memoria de los conflictos en los museos”. “La memoria oral como practica de lucha contra el olvido”, fue la interesante disertación del colombiano Jhon Ardila. “Memoria cartográfica. Recorridos” de la profesora y artista madrileña Esther Pizarro. Finalizando por la tarde con “Memorias de la Subalternidad en la esfera pública”, del profesor Ángel del Río Sánchez.

El miércoles el profesor Antonio Mandly Robles comenzó la jornada con “Temposensitividad, carnavalización y memoria honda: funciones sociales y procesos de transculturación”. “La memoria de la diáspora africana; un deseo colectivo de reparación histórica”, de la profesora colombiana María Isabel Mena Garcia. “Legna, habla el verso saharaui”, fue presentada por el antropólogo e investigador saharaui Bahia MH Awah. El último día finalizó con la ponencia “Mujeres indígenas en Paraguay, voces guardianas de la memoria de sus pueblos”, que fue presenta por la profesora paraguaya Salustiana Caballero.

Estos dos días de presentaciones y debates se han cimentado sobre una amalgama de sujetos, procesos sociales e identidades provenientes de diferentes puntos geográficos, expuestos desde diferentes ámbitos culturales. La mirada epistemológica del sur hacia el norte ha estado presente en los debates, tanto por ponentes como por estudiantes. Los aspectos que más me han llamado la atención de las interesantes ponencias que he podido presentar los resumo en las siguientes pinceladas:

  • Arenume: vocablo indígena colombiano para decir: “Escuchar alguna parte de mí os va decir algo”. Léxico de los bari de la zona colombiana de Catatumba. Lo usan para confirmar lo que les afecta en común. Una expresión que me lleva al pensamiento hasaní, العاد المتكلم افيسد العاقل اعود حاظك  “Si el hablante es tonto el escuchante debe ser inteligente”. Se trata de no buscar enfrentamiento ante planteamientos erróneos y elegir la inteligencia para evitar lo que afecta en comunidad.
  • “Acto de memoricidio”, acepción conceptual de la antropología que usó el profesor Ángel del Río para explicar en su intervención la memoria ocultada del franquismo, con la quema y destrucción de archivos históricos, el caso de las cunetas, las fosas comunes o la destrucción de registros en las iglesias. Un tema que encuentro que está estrechamente ligado al memoricidio, sufrido por los saharauis, que protagonizó el Coronel francés Mouret con sus tropas en 1913 al quemar la biblioteca del teólogo y sabio saharaui Chej Malainin.
  • Los ritos de recuerdo”. Como la “carnavalización” de Belice, con la recuperación de un baile de los esclavos en el que recuerdan sus orígenes africanos.  Una realidad simbólica para decir la verdad. Un trabajo del profesor Antonio Mandly. Una carnavalizacion que tiene de manifiesto la cultura negra africana presente en muchos continentes y que es reflejo de la historia de la trata de esclavos.  En el Sahara Occidental tiene presencia con Ragset Dabus, "El baile del palo" que es excluisvo para los saharauis que tienen sus origenes de esclavos, afrodescendientes, de principios del siglo XIX. 
  • El teko”, acepción de la lengua warani paraguaya que define “el modo de ser, de estar del pueblo warani”. Como afirma la profesora Salustiana Caballero: “es nuestra forma de resistencia”. Una lengua hablada por más del 80% de la población paraguaya. Y en el Sahara Occidental ese pensamiento está muy ligado a la resistencia que libran los saharauis por mantener la lengua hasania viva a través de sus reglas gramaticales, de escribir su gaf, verso corto, su talaa, poema extenso, y regirse a sus siete bhur, géneros. Un importante valor de identidad saharaui que Marruecos intenta diezmar y destruir en las zonas del territorio saharaui que ocupa desde 1976. 

El antropólogo británico Bronislaw Malinowski, dijo al respecto de estas pinceladas que he podido subrayar en este texto que “Todas las culturas, de un modo u otro, reflejan necesidades humanas comunes”. Y Frantz Fanon nos acerca con el mismo pensamiento a esa categoría que nos diferencian y nos unen. [La cultura es, en primer lugar, expresión de una nación, de sus preferencias, de sus tabús, de sus modelos]. Por lo tanto es el lenguaje universal que traspasa nuestras fronteras físicas y humanas y nos inspiran para llevarnos a su ecuanimidad.  

Pasajes históricos de mi libro “Tiris, rutas literarias” de la Editorial Ultima Línea, 2016. El verso, su historia y los legendarios anticoloniales saharauis y mauritanos.

(…)

Uno de los detonantes que hicieron que Sidahmed Uld Ahmed El Aida optara por abandonar su tierra y se incorporara a la lucha anticolonial de los saharauis habían sido dos talaa, dos poemas, que escribió el poeta y guerrero Edjil Uld Sidi Baba Uld Beniug. El emir recibió la carta que Edjil encargó hacerle llegar a través de un saharaui que hizo de emisario, llamado Sneid Uld El Garadi. Y, según Mohamed Salem Uld Abdelmayid, Sneid era sobrino de Awah, Mohamed El Alem Uld Abdelaziz Uld Abiay, mi bisabuelo paterno. Sidahmed Uld Ahmed El Aida pidió que se leyera el poema ante los miembros del emirato de Adrar cuando se encontraban reunidos. Un notable sentado muy cerca del emir, que era afín a los franceses, contestó al descifrar el mensaje del poema:

– A la persona que ha escrito este poema habría que cortarle la lengua. 

Sidahmed Uld Aida respondió a todos los notables de su emirato haciendo esta pregunta:

– ¿Sabéis cómo cortarle la lengua a esta persona?

Y los notables del emirato respondieron con el silencio, para que el emir y poeta diera la respuesta más contundente y a la vez sorprendente. Entonces el emir contestó:

– Para cortarle la lengua, recoged vuestras jaimas y acampad junto a él.

(…)

Este episodio de la historia del compromiso y lealtad en la vida de ese histórico anticolonial emir mauritano, me lleva a pensar en lo opuesto. El expresidente y secretario general de la Partido Socialista Obrero Español ante los saharauis en 1976 se comprometió “con la historia que estaría a su lado en justa lucha hasta la libertad”.

Poco tiempo después al llegar al poder traicionó sus palabras y su compromiso con los saharauis y con la historia. Reza el proverbio saharaui "No os prometo, me comprometo ante la historia al deciros que el PSOE estará con vosotros hasta la victoria final". Es para comparar dos opuestos sujetos cada uno la historia le dio su merecido. El histórico compromiso del emir Sidahmed Uld Aida con los saharauis y la felonía de Felipe González.  

Los profesores españoles y sus alumnos en aquellos años en el Sáhara Occidental siendo colonia española. 

Colegio Auserd, el profesor Emilio Ruiz y sus alumnos 1966

Publicado el 22 de febrero de 2017

Reporteje del periodico El Mundo

Un libro evoca la experiencia hasta ahora poco conocida de aquellos docentes españoles que fueron a dar clase a la antigua colonia española Emilio Ruiz y Cayo Hernández llegaron a finales de los años 60 con la enciclopedia Álvarez y salieron transformados de su paso por el desierto

Por OLGA R. SANMARTÍN

La escuela de Cayo Hernández voló literalmente por los aires en 1967. Un viento huracanado se levantó en Uad Tennuaca, un polvoriento paraje del Sáhara Occidental por el que pasa el Trópico de Cáncer, y este maestro de Soria logró refugiarse en su caravana. Pero el siroco se llevó por delante la tienda de lona en donde el docente había instalado el aula. Sus 35 alumnos no pudieron ir a clase durante varios días, hasta que se logró reparar toda la tela rasgada.

Situaciones como ésta ocurrían con frecuencia en la colonia española, en donde impartían clase por aquel entonces más de 100 jóvenes maestros procedentes de la metrópoli. A finales de los años 60, la progresiva sedentarización de los saharauis y el aumento de expatriados por el despegue de las explotaciones mineras provocaron un incremento en la demanda de plazas escolares. Los maestros españoles llegaban convocados por el BOE y atraídos por un sueldo que cuadruplicaba el de un docente normal. Pasar una estancia en el Sáhara les proporcionaba, además de aventuras, doble puntuación para el concurso de traslados, y les evitaba destinos menos atractivos que, por tener poca antigüedad, les correspondían.El entonces veinteañero Cayo Hernández, con un salario de 20.000 pesetas al mes, era el profesor de una de las seis escuelas nómadas que el Gobierno español había repartido por el territorio. A diferencia de los más apacibles colegios de las zonas urbanas de El Aaiún y Villa Cisneros, estas infraestructuras itinerantes que educaban a los hijos de los nómadas mientras las familias se desplazaban en busca de pasto eran los destinos más difíciles para trabajar. A la escuela nómada de Cayo Hernández se llegaba en un avión Junkers. Estaba instalada en el desierto, en mitad de la nada. A cierta distancia se asentaban las jaimas de 25 familias lideradas por el chejSeila, que ese curso tenía escolarizado en el aula a su hijo Hamudi. El maestro español no sólo impartió clase al crío, sino que también tuvo que prestar asistencia sanitaria a la mujer del jefe de la tribu. Porque en el desierto tocaba hacer de todo, desde repartir sandalias a los alumnos hasta organizar el comedor, pasando por mediar, como jueces de paz, cuando se producían conflictos. Con tantas tareas, ¿les daba tiempo a enseñar algo a los niños?

«Cuando llegué a la escuela nómada, ninguno de los alumnos sabía español y algunos venían desnudos. El primer día, como nunca habían visto una silla, se sentaban en el suelo o encima de las mesas del aula con las piernas cruzadas. A la hora de comer no acertaban a manejar los cubiertos. Pero eran bastante espabilados y despiertos y pronto aprendieron. Les enseñé a leer», explica Cayo Hernández, quien, medio siglo después de su estancia en el Sáhara, vive en Zaragoza como maestro jubilado.Recuerda que los estudiantes saharauis contemplaban con los ojos como platos las ilustraciones de El parvulito, el manual de la Enciclopedia Álvarez. No sabían lo que era una casa con su tejado a dos aguas, ni un barco de vela, ni mucho menos El Cid Campeador. Gracias a docentes como Cayo Hernández, los saharauis conocieron más cosas del mundo occidental. Pero también ocurrió lo contrario: los maestros españoles salieron transformados de su paso por el desierto. De todo esto habla el libro Tiza y arena. Un viaje por las escuelas del Sáhara español, que sintetiza la experiencia hasta ahora poco conocida de aquellos docentes que dieron clase en la que fuera provincia española entre 1958 y 1976, un año después de la invasión marroquí que supuso la Marcha Verde.

Su autor, el antropólogo y educador Enrique Satué, sostiene que estos maestros «ejercieron un importante papel en la historia del antiguo Sáhara español», entre otras cosas porque de los colegios menores de El Aaiún y Villa Cisneros (una especie de internados para los alumnos de Bachillerato) salieron jóvenes que luego se convertirían en destacados dirigentes del Frente Polisario, que empezaba a luchar por la independencia de la colonia. Satué habla de Carmelo Moya, el director del colegio menor de El Aaiún, ya fallecido, que se convirtió en un modelo a seguir para sus alumnos. «Les hablaba de su responsabilidad como estudiantes para un Sáhara que iba a ser de ellos, y cuando oían esto algunos se trasponían, se les caían las lágrimas de la emoción», apunta el libro.«Carmelo desempeñó un papel providencial para los saharauis, que pronto vieron en él un auténtico referente. Combinaba el liderazgo moral y la autoridad con la responsabilidad y el reconocimiento de los derechos de los alumnos», asegura Satué. En realidad, este docente no hizo otra cosa que lo que haría cualquier buen maestro: enseñar a sus pupilos a pensar por sí mismos.

«Se educaba al alumno en la responsabilidad, pues, de modo rotativo, uno se encargaba de la organización del centro, auxiliado por dos compañeros [...]. Además, cada interno poseía un carné del que se restaban puntos según un catálogo de faltas consensuado por todos los miembros del internado [...]. Por otra parte, se seguía el procedimiento del modelado, por el que los alumnos mayores servían de modelos, referentes o tutores a los más pequeños», relata el libro. Algunos de los docentes españoles pusieron en marcha en el Sáhara métodos pedagógicos que eran poco frecuentes para la época y que están muy presentes en la escuela actual, medio siglo después. «Mis maestros Emilio Ruiz y Juan Molina rompieron el esquema de currículo que teníamos y empezaron a hacer clases participativas. Ponían las mesas en forma de U y todos opinábamos sobre un tema.Dejaron de darnos con un palo en la palma de la mano y comenzamos a entender mejor las cosas. Aquella dinámica trajo a más niños al colegio», explica el escritor y poeta Bahia Awah, uno de los niños saharauis que estudió con maestros españoles.

Su profesor Emilio Ruiz está de acuerdo. Medio siglo después de dar clase a Bahia Awah, recuerda que «había instrucciones para respetar las costumbres de los saharauis en su totalidad, y así se hizo». «Por ejemplo, los maestros españoles no enseñábamos Religión católica. Por las tardes, los alumnos tenían un profesor de árabe y Corán que completaba su formación», explica este maestro de 77 años de Santander, que estuvo dando clases en el Sáhara durante cuatro cursos, dos de ellos en el puesto de Auserd, junto a la frontera con Mauritania.¿Por qué se fue tan lejos? «Era 1966 y yo tenía prácticamente terminada la carrera de Magisterio. Había trabajado ya en pueblos rurales de Cantabria.Sacaron 13 plazas de maestro y pedí una. África siempre me ha llamado... Yo hice la mili en Ceuta y siempre he sido muy aventurero», cuenta.

De Bahia Awah guarda el mejor de los recuerdos: «Era un chico inquieto, muy preocupado por su pueblo y por la cuestión social. Le impactó mucho Antonio Machado, que yo le descubrí.Siempre decía que el pueblo saharaui le debía mucho a este poeta». «Era el maestro más tierno que he conocido», responde, también muy elogioso, Bahia Awah, evocando cómo «Don Emilio» les daba cada tarde una merienda de pan con membrillo y Cola Cao. Tampoco puede olvidarse de la acacia que sus maestros ponían en el patio cada Navidad. La llenaban de luces y de regalos. Camiones, aviones, el parchís...Emilio Ruiz confiesa que él aprendió «mucho» del Sáhara y que «siempre» ha intentado aplicar «las virtudes del pueblo saharaui» en cada escuela por donde ha pasado a lo largo de sus 42 años como profesor. Destaca, por encima de todas las cosas, «el respeto a los mayores» que observó en sus alumnos y en sus familias; «su impresionante hospitalidad», y el «elevado valor» que le daban a la figura del docente.Bien lo sabe la escritora y cineasta canaria María Jesús Alvarado, que vivió en el Sáhara español desde que era un bebé hasta los 15 años. Tanto su padre como su madre eran maestros y, en 1960, ambos pidieron una plaza en Villa Cisneros con la idea de probar dos años, ahorrar un poco de dinero y regresar a Las Palmas. Pero estaban tan a gusto que se quedaron hasta 1975, cuando la Marcha Verde.

«Mis padres solían decir que aquí nos vendían la moto con innovaciones educativas que ya se hacían en el Sáhara. La escuela era un espacio de convivencia donde se respetaba al otro sin imponerse a él», señala. Cuando piensa en aquellos días de su infancia, María Jesús Alvarado se recuerda desayunando gofio con leche en polvo Lita mientras de fondo sonaba Radio Ecca. «Jugábamos fuera. Trepábamos por las dunas, buscábamos fósiles y conchas por la playa y atábamos lagartos con un cordón. Hasta los 12 años nunca vi la tele; leía todo lo que caía en mis manos. No recuerdo muñecas, no la necesitaba».

El escritor y poeta saharaui Bahia MH Awah, en Circulo de Bellas Artes, entrevistado por El Mundo

Niños de los primeros colegios del exodo saharaui tras el abandono español y la ocupacion marroquí al territorio en 1975

Conferencia de Bahia Mahmud Awah en la Universidad de Durhman, Reino Unido. “Conflictos y violencias, Sahara Occidental en el marco del mundo hispano, poesía de resistencia”

El escritor y poeta saharo-hispano Bahia Mahmud Awah, impartió el 14 de febrero 2017 una videoconferencia en la universidad de Durham, Reino Unido. La temática programada por la universidad y al que ha sido invitado el escritor y profesor “saharo-español” se centró sobre “Conflictos y violencias, Sahara Occidental en el marco del mundo hispano, poesía de resistencia”. Fue presentado por la profesora y filóloga inglesa Joanna Allan que imparte clase de filología hispánica en la misma universidad y que había realizado estudios sobre los escritores saharauis Generación de la Amistad.

El escritor hizo un esbozo histórico para acercar el proceso del Sahara Occidental a más de 82 estudiantes de primer año de filología hispánica, poniendo énfasis en el proceso de descolonización y ocupación extranjera que desde 1975 afecta a parte del territorio del Sahara Occidental.

Siendo el tema central “Sahara Occidental en el marco del mundo hispano”, Bahia explicó la producción de pensamiento literario de las tres generaciones de escritores y poetas saharauis que representan la cultura saharaui en el mundo de libro y las publicaciones a nivel de universidades y mundo editorial, haciendo énfasis en su papel durante el periodo colonial y postcolonial. Destacó que “la poesía comprometida, la prosa, el ensayo y el relato son el arma fundamental que los saharauis desempeñan en su lucha por recuperar su soberanía, difundir su mensaje de paz, de legalidad y de apelar la conciencia del mundo universitario occidental”. Señaló en su charla que “Gracias a esta opción de pensamiento y compromiso de lucha pacífica, los saharauis somos un pueblo abierto, pragmático en su lucha pacífica, tolerante, lejos del radicalismo, del fanatismo y abierto al mundo y a sus culturas”.

El escritor interactuó con los estudiantes ingleses con preguntas, comentarios y respuestas sobre un abanico de temas que conciernen los escritores saharauis, su sociedad y su producción literaria consagrada a su proceso de lucha pacífica por la recuperación de su territorio. Concluyó apelando a los estudiantes a estar al lado de los pueblos oprimidos, a denunciar las injusticias, las violaciones de los derechos humanos en la parte ocupada del Sahara Occidental y buscar los saharauis y su mundo bibliográfico en las herramientas de las nuevas tecnologías que nos han acercado unos a otros y nos han roto las fronteras para que estuviéramos unidos en la lucha común y contra los aspectos negativos de la globalización del capitalismo que nos afecta a todos. Y termino invitando a los estudiantes ingleses a conocer más de la cultura e historia del pueblo del Sahara Occidental y se despidió de ellos con la recitación del poema “El Aauin o Beirut”, de su antología poética “Versos refugiados” editada por la Fundación Universidad Alcalá de Henares.

 

Desde El Aaiun a Beirut poco distan las palabras

que fluyen de rabia.

El Aaiun, los ojos

El Aaiun, los ojos

El Aaiun, los ojos que rezuman.

Y en sus cuencas, perdidas, desorbitadas,

las calles

huelen la misma barbarie.

 

La maquinaria bélica, las bombas, los tanques,

las balas que fabrica la misma casa,

igual matan en Beirut, El Aaiun o en Saigon.

Llámala como quieras, tú que observas

desde el monte Sinai,

desde Paris, Madrid

o el edificio azul en Nueva York.

Yo soy otro Beirut al que nadie llora,

yo soy otro Beirut del que nadie habla,

yo soy ese Beirut hace treinta años,

cada día me matan y resucito.

Yo soy ese otro hermano que Beirut no conoce,

y al que nadie llora.

Y me llamo El Aaiun, los ojos, que igual rezuman

por El Aaiun o Beirut.

 

IX Encuentro de Escritores, «Otraforma de pensar, otra forma de escribir» Segovia, España

En 2014 participé invitado por el  IX Encuentro de Escritores, «Otraforma de pensar, otra forma de escribir», que se celebró en Segovia los días 3 y 4 de octubre de 2014, foro de escritores organizado  por el Foro Social de Segovia. Tuve la ocasión de compartir el encuentro con destacadas personalidades referencia en el mundo del activismo cultural como el exdirector de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza y escritores africanos.

Mi ponencia se centró en mis trabajos literarios escritos desde el exilio y la diáspora. Hablé de mis dos últimas obras, el Sueño de volver y Tiris, rutas literarias. Ésta última aún entonces estaba por salir al mercado editorial, más tarde la puede  firmar en la Feria del Libro de Madrid 2015 y 2016.

La ponencia la realicé en el auditorio de la Academia de Historia y Arte de san Quirce, antigua Universidad Popular de Segovia, ante una multitud de asistentes interesados en saber y escuchar escritores con otras formas de escribir y de pensar. El Sahara Occidental, su literatura e historia fueron la temática que he abordado en mi intervención. Ver el video pinchando aquí.

El exilio y el "Verso expatriado" de la erudita y poeta saharaui Jadiyetu Mint Omar Ali Embarec Fal como las "narraciones expatriados" de Edward Said

 

El Verso expatriado de la erudita y poeta Jadiyetu Mint Omar Uld Ali, la erudita anónima saharaui

A menudo cuando recordamos nuestras vivencias del exilio o la de otros personajes que de una u otra manera pasaron desapercibidos con sus reflexiones literarias conmovidos por las extrañas circunstancias del destierro o el exilio. Recordándolos siempre nos viene a la mente el pensamiento del intelectual palestino-estadounidense Edward Said.  En la misma sensación producida por el exilio mi madre desde su definitivo destierro en Argelia que empezó desde 1979 hasta su fallecimiento en 2006 reflexionaba en verso sobre la lejanía y la condición de desterrada en estos versos: “Oh corazón, /basta ya de aguantar /y no dejas de resistir”.

“Said hizo su reflexión sobre el exilio desde la ciudad de Nueva York y decía: “allí llegaban los irlandeses, italianos, judíos no judíos del este de Europa, africanos, caribeños, y gentes del Próximo o Lejano Oriente”.  Este repertorio de gentes según Said causó lo que él llamó en su obra Orientalismo “narraciones expatriadas”.

Mi madre Jadiyetu Embarec Fal a diferencia en genero de Said, también ella escribió reflexionando en “versos expatriados”, como estos que reproduzco y que compuso en 2003 acampada por primera vez y en circunstancias limitadas en tiempo con su jaima en una parte de los territorios liberados saharauis.  Estuvo dos meses sintiendo la libertad lejos de las desgarradoras condiciones del exilio en un monte llamado Gleib Eshaar, “El monte de la Lana”, lugar de la geografía del territorio saharaui situado en la región de Zemur.

 

متارك كافي يلعكل امن اصبر                 منو مانك

تمشي من عند اكليب اشعر      شوراخيام اهل امبارك

 

Oh corazón,

basta ya de aguantar

y no dejas de resistir.

Libre transitas

entre el monte Gleib Eshaar

y las jaimas de Ahel Embarec.

 

الطافلات الجاونا                    من منطقتنا و الهاونا

بيهم ياالله اتزدنا                         بكهولتنا و اشبابنا

 و الرجوع المواطنا                                        

 

Mozas nos visitan

desde la patria Oeste

Y nos alegran el ama.

Dios de su ejemplo

da a nuestros ancianos

da a nuestros jóvenes

y Dios que pronto retornaremos

a nuestra patria.

 

 

 

 

La tiranía del exilio y la ocupación foránea

Mis años de exilio en Argelia, trabajando en la Radio Nacional Saharaui en los Campamentos de Tinduf, 1999
imagen de aquellos años setenta inicio de nuestro largo exilio

La condición y consecuencias del exilio desde las circunstancias personales, pensando en mi caso como oriundo del Sahara Occidental, se viven y se sienten no solamente por el hecho del destierro del lugar de origen o del pueblo natal. Estas dos categorías, condición y consecuencias del exilio, son producto del desenlace forzoso y que el desterrado va experimentando más allá de su dimensión humana. El exilio yo lo he sentido con perplejidad en mis primeros años de adolescencia y ahora lo siento como un doloroso desgarro que me priva armar y actualizar constantemente mi cerebro con pequeñas cosas sencillas de la cotidianeidad cultural y social. Priva de observar, tocar, sentir, disfrutar y reflexionar sobre la metamorfosis social en sus pequeños detalles que vamos experimentando, desde el calor y educación de la familia a lo que uno va absorbiendo y aprendiendo de progresos en su mundo social y cultural.

Ahora, en mi caso y creo que en el de la generación que compartió conmigo los últimos cinco años del periodo colonial español y luego los 42 años de exilio, aún sentimos un enorme hueco en nuestras almas que antes rebosaban de muchas cosas de la tierra, desde giros lingüísticos, nombres de personajes de nuestra historia, leyendas literarias, gestas y epopeyas del proceso precolonial de los gazi[1] que protagonizaron nuestros abuelos y bisabuelos. Hoy, la esencia original de los registros diarios que hablamos no es como antes.

Los profundos indicios de la historia que ocupaba nuestro mundo hasaní beduino, el exilio y el conflicto los han ido erosionando y salpicando de impudicias y nocivos residuos de la cultura de la ocupación. Hasta incluso la distorsión fonética de la lengua que van sufriendo las nuevas generaciones sometidas bajo las reglas de imposición educativa del doble tirano, el exilio y el ocupante agresor. Entonces, sin descolonizar la mente y educación usurpadas, nunca nos libraremos de las consecuencias de la tiranía del exilio y la ocupación foránea...

  

Desde el exilio aún te escribo versos.

Pero Tiris tú eres

la beduina

que alimenta

mi existencia,

la fuente de mis sueños,

gurratu aini[2] .

Te prometo

que por esta ciudad

no te dejaré.

Por ahora,

mi exilio está en la hermosa

Madrid

y mi vuelta está en ti,

Oh Tiris, mi gurratu aini.

 

Sin embargo, vamos a buscar el lado bueno en los infortunios del exilio, el destierro y el refugio. Se trata de esa dinamización constante, crítica, reflexiva y de compromiso intelectual individual, que consagramos y con la que nos armamos para recuperar el espacio humano, cultural y de pensamiento que nos han truncado.

Pensando en las preeminencias de esta categoría “exilio” se produjo el pensamiento del gandhismo en la Sudáfrica del Apartheid, el pensamiento crítico del orientalismo de Edward Said en los Estados Unidos. Y ahora en sus cimientos los primeros brotes del surgimiento de  una literatura saharaui de exilio escrita en español y en hasania se rearman como frente de lucha de resistencia pacífica contra la tiranía del exilio y la ocupación foránea que padece una parte de nuestro pueblo. Con estas excepciones hemos despertado la atención de muchos antropólogos y lingüísticas del mundo académico e hispano en general.  

 

[1] Guerreros anticoloniales saharauis que representaban el brazo armado y de ley del Estado Pantribal Precolonial Saharaui, Dawlatu Albadia y su asamblea política Eid Arbaiin.

[2] La niña de mis ojos, lo más querido y apreciado, las gotas que humedecen los ojos en el sentido de llorar o reír por amor.

Son las imagenes de la historia y las cosas de la cotidianeidad que la tiranía del exilio y la ocupación nos deja perder Ruinas de la histórica ciudad cultural saharaui y su alcazaba y mezquita de Smara

Uno de los poemas en hasania más hermoso en la literatura evocativa a lugares de patria saharaui. Del gran poeta tierseño Mohamed Lamin U. Mohamed U. Addi. Pasajes de mi libro "Tiris, rutas literarias".  

(…) Antes de dejar el lugar miré el monte الدوݣج Duguech, que tantas veces oí mencionado en mucha poesía y cantado en la música clásica del haul hasaní, y fui consciente de que en ese momento lo estaba contemplando muy cerca, a unos cientos de metros de mí. Mi memoria en aquel instante me llevó a recordar un poema del que desconocía el nombre de su autor hasta que me lo reveló Mohamed Salem Uld Abdelmayid. Se trataba de Mohamed Lamin Uld Mohamed Uld Addi, un ilustre caballero y poeta tirseño, un grande de las letras saharaui del siglo XX, padre del dirigente saharaui Mohamed Uld Addi, que canta en un hermoso talaa varios montes, como el majestuoso Duguech y otro en las cercanías de éste de nombre Iyiblan, también con frecuencia muy señalado en la poesía de los clásicos tirseños.

 

نݣل و الݣمݣوم و لورين             وأم اݣرين و بئر أم اݣرين

و اسبيع آجي و تراسين              و السبخ و ارݣاب إشرݣان

أم اعبان و أم ارويسين                  هذوا زينين ازين الكان

يغير انا ذى باط اوتوف                   مايزيان و لا مايزيان

عند شي دون انشوف              انشوف الدوݣج و انشو اجبلان

 

Nagaal, Elgamgum y Lurein,

Um Grain y Bir Um Grain,

Sbeií Ayay y Tirasin,

la salina, Ergab Ishirgan,

Um Aabana y Um Rueisein.

Todos, de pasada belleza,

pero a mí con franqueza, 

nada me complace que no fuera

contemplar a Duguech y ver a Iyiblan.

 

(…) pasajes de mi libro “Tiris, rutas literarias” Editoral Ultima Línea 2016

 

 

 

Pasajes de mi libro “Tiris, rutas literarias”. Editorial Última Línea 2016 

Pasajes de mi libro “Tiris, rutas literarias”. Editorial Última Línea 2016

(…) De tantas historias que han quedado entre el limbo del olvido y la memoria de una generación que se ha ido extinguiendo con el paso del tiempo, me hago una reflexión que me lleva a pensar con preocupación en la nueva generación que arrastra en su memoria un enorme eslabón perdido de nuestra historia. Y me siento afortunado de haber nacido en otros tiempos de la patria, en los que primaba oír en las charlas de los mayores, aquello a lo que siempre me refiero en mis conferencias y escritos como “el eslabón perdido de la historia para las nuevas generaciones del exilio y a aquellas que viven bajo el dominio de ocupación.” Mi generación tuvo la suerte de educarse en otra coyuntura social y política en la que nuestros oídos estaban muy  atentos a todo lo que escuchábamos de los mayores y a todo aquello que percibíamos como novedad, aún sin entenderlo entonces en toda su dimensión, un patrimonio cultural de nuestra sociedad. Muchas personas desarraigadas chocarán de forma inevitable en su espacio social con la cruda realidad, cuando vean que no son ni de unos ni de los otros. Esa situación de desarraigo nuestros abuelos la definían con el término: كوم برزخlos que no son nada, refiriéndose a la identidad”.  Porque sin esta cultura de identidad diferente de otras, uno no puede ser más que un nada ante los otros. Los que te miran desde su cultura y te ven como que no eres de los suyos, siendo portador del mismo DNI y derechos que ellos, te estarán diciendo: despierta y no pierdas tus raíces y tu identidad, porque tú tienes la tuya como yo tengo la mía. Y claro, eso por otra parte nos tiene que hacer aún más conscientes y solidarios los unos con los otros, porque convivimos y coexistimos entre diferentes culturas identitarias de pueblos y naciones, aunque en ocasiones ni siquiera conocemos nuestra propia cultura en profundidad. A propósito, me valgo de un sencillo cuento de la narrativa oral saharaui, para que en pocas palabras se vea el peligro de esa deriva del desarraigo de las nuevas generaciones que tanto nos preocupa.

Cuentan en la narrativa oral saharaui que el cuervo antiguamente caminaba con una impecable elegancia. Pero un día vio que el avestruz marchaba aún mucho mejor que él y, deseoso de imitar al avestruz, lo intentó en más de una ocasión, pero nunca pudo conseguirlo. Al cansarse sin lograr su cometido, quiso volver a su forma natural de caminar, pero se le olvidó cómo era, y no fue capaz de recuperarla. Al final se quedó con la más horrenda manera de caminar, dando ridículos saltitos, que no tenían nada que ver con su original forma de andar ni tampoco con la del avestruz. (...) 

Bahia M. Awah

Bahia Mahmud Awah acaba de defender en la UAM su TFM “La Entidad Precolonial Saharaui en el pensamiento ideario político actual, la República Saharaui (RASD)”

*Fuente: Universidad Autónoma de Madrid

Bahia Mahmud, escritor y antropólogo saharaui, realizó el pasado curso el Máster en Antropología de Orientación Pública de la UAM en el marco de colaboración con la Universidad de Tifariti. Es profesor honorario de Antropología Social e investigador sobre la cultura oral saharaui en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM.

Es codirector de la película “Legna, habla el verso saharaui”, ganadora del Festival Internacional de Cine del Sahara (FISahara 2014) y autor de varias obras, como “Tiris, rutas literarias”, “El sueño de volver”, “La maestra que me enseñó en una tabla de madera” y “El porvenir del español en el Sahara Occidental”.

¿Por qué realizó el Máster en Antropología de Orientación Pública de la UAM?

“Después de finalizar mis estudios entre Argel, La Habana y Madrid, empecé a observar mi sociedad sin tener las nociones de antropología necesarias que guían al investigador a estudiar y acotar su objeto científico de estudio. Es por eso, y después de publicar varios libros y trabajar con antropólogos como Juan Carlos Gimeno Martin y Juan Ignacio Robles, que sentí la necesidad de hacer este máster en Antropología Orientación Pública. Nuestra sociedad nos reclama investigar y registrar desde la fuente de los sabios saharauis, porque queremos responder a la bibliografía colonial que tergiversó aspectos de nuestra historia. La metrópoli construyó su historia colonial sobre la nuestra y omitió deliberadamente el registro de nuestros sabios, eruditos y guerreros anticoloniales”.

¿Qué cree que aporta su Trabajo Fin de Máster al ámbito académico? ¿Y a la sociedad?

“Con este TFM he querido investigar y acotar un objeto de estudio que la bibliografía colonial ignoró como referencia de la historia del Sahara Occidental precolonial. He pretendido hacer una aportación en el ámbito académico para que las generaciones de saharauis puedan encontrar dónde escarbar cuando investiguen la historia precolonial saharaui. Nuestra entidad político pantribal precolonial existió mucho antes de que el colonizador nos descubriera y nos desdibujara en su registro y literatura. Pretendo visibilizar el ideario que encarnó en la construcción de la República Saharaui y todos los procesos nacionalistas y de liberación que se dieron durante y después al dominio colonial. Quiero que nuestra sociedad sepa repasar y refrescar lo que fuimos, un Estado-nación “secular”.

¿Cómo ha sido su experiencia en la UAM?

“Fue formidable, hemos sido un grupo heterogéneo de distintas nacionalidades del mundo hispano. Nuestros debates en seminarios transversales permitieron que nuestras ideas y pensamientos se entrecruzaran y se enriquecieran desde la procedencia social y antropológica de cada uno”.

Como antropólogo, ¿cómo ve el papel de la universidad en el ámbito social y cultural?

“Pierre Bourdieu planteó que “el papel del sistema educativo es reproducir no sólo la estructura económica y social, sino también la cultura, e incluso autorreproducir la propia institución escolar”. Hay un proverbio saharaui que reza: “El saber ilumina y la ignorancia deshonra”. La humanidad debe atenerse al pensamiento de nuestro mundo académico y apoyar su proyección en la producción multidisciplinar que emana de las universidades. Sin cuestionar el presente con luchas de pensamiento que la universidad estudia y difunde, ésta no tendrá papel en el futuro. Y estaríamos condenados a la hegemonía del discurso del capitalismo que pretende usarnos solo como cuerpos de producción sin pensamiento propio”.

Los escritores saharauis Bahia M. Awah y Zahra El Hasnaui en la IX Edición del Festival Getafe Negro: “Conferencia y recital “Todos nacimos en el Mediterráneo”. Refugiados, “partir para vivir”

 
Los escritores saharauis Zahra Hasnaui y Bahia Mahmud Awah, integrantes del grupo Generación de la Amistad Saharaui ofrecieron el viernes 15 de octubre  un recital de su poesía en español, “La dureza del exilio nos ha convertido en escritores” en el Festival Getafe Negro. Un evento cultural que organiza anualmente el Ayuntamiento de Getafe desde 2008.
Los dos escritores saharauis recordaron que los refugiados saharauis llevan cuarenta y un años en el exilio, con un pueblo separado por el muro marroquí de la vergüenza y esperando a que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas. La poeta Zahra Hasnaui explicó que “el refugiado llega con un enorme drama y un bagaje cultural propio, a los que se van uniendo diferentes emociones, pero siempre queda la nostalgia de la tierra”. El exiliado, el refugiado, cuando pasan los años “llega a preguntarse ¿quién soy?”, afirmó. Los poetas saharauis también quisieron dejar un mensaje de esperanza, la esperanza en que “llegue nuestro día”, “se acerca lento pero viene”.
 
Po su parte el escritor y antropólogo Bahia explicó que “compartimos todo lo que se ha vertido en esta conferencia y nos unimos a la denuncia sobre el drama de los refugiados, porque nosotros también hemos vivido, el éxodo, el refugio, la emigración, la condición del exilio, el destierro y la diáspora”. Bahia y Zahra recitaron versos cargados de lucha pacífica que escribieron desde su exilio en Europa y solidaridad con los otros pueblos, los flujos de la inmigración y la indiferencia del mundo antes los problemas e injusticias de sus pueblos.

 

Para más informacion ver enlace del blog de la escritora Conchi Moya Hazloquedebas 

 
 

Ponencia del escritor y antropólogo Bahia M. Awah en el Congreso Internacional “La Recepción de Cervantes en los siglos XX y XIX. Mitos y leyendas” Universidad Alcalá de Henares

 

El escritor y antropólogo saharaui Bahia Mahmud Awah ha participado este viernes 7 de octubre en la mesa “Cervantes en otras lenguas y culturas” en la Universidad de Alcalá de Henares, con la ponencia “Don Quijote, el azri de la badia saharaui” y la Generación de la Amistad. Una antología de los escritores saharauis en homenaje al inmortal personaje, cuando se cumple este año el IV centenario de la muerte de Cervantes. El libro fue prologado y editado en 2009 por la Doctora Carmen Valero Garcés profesora e investigadora de la misma universidad.

La profesora Valero recordó el momento en que el grupo de los escritores saharauis le confió la iniciativa para hacer el merecido homenaje a Cervantes. Y expuso de forma breve sobre el contenido de texto vertido en el libro del grupo de escritores saharauis que le hizo llegar Bahia Awah cuando era estudiantes de la Universidad de Alcala, en 2009. Una antología que ella pudo disfrutar y para la que escribió el prólogo.

En su conferencia Bahia destacó la importancia y la vinculación de la lengua de Cervantes en la cultura y política saharaui, “España colonizó el Sahara Occidental durante un siglo y en un día abandonó el territorio sin cumplir con el derecho a la descolonización, pactando y entregando el territorio a un país extranjero, Marruecos, quien perpetró una guerra de 16 años y un largo conflicto que aún perdura sin solventar”. El escritor saharaui destacó que la lengua española ha coexistido históricamente con la lengua hassaniya, hasania, y los saharauis la han sabido acoger como lengua franca y de resistencia para la causa que se libra en el Sahara Occidental. También consideró que sin ella los saharauis y su proceso de liberación no hubieran podido trascender, escuchar y acoger en el seno de la gran familia hispanohablante. “Para nosotros esta lengua es un factor más de identidad y un puente indestructible con los pueblos iberoamericanos, tanto en el ámbito diplomático como cultural”.

Bahia Awah concluyó recordando que su generación abrió su corazón pensando y retomando antecedentes de históricos intelectuales que desafiaron la injusticia y desempeñaron su rol en sus procesos. Recordó al argelino-francés Frantz Fanón y su legado cuando decía “Cada generación en su relativa opacidad, debe descubrir su misión, cumplirla o traicionarla”.

En su conferencia hizo homenaje a la Generación del 27, que algunas generaciones saharauis durante el periodo colonial pudieron leer de manera clandestina y hacerles saber de otros horizontes y pensamientos de progreso y justicia. Citó el compromiso del grupo de los 21 escritores y poetas españoles que en 1981 visitaron a los saharauis, en un momento en que se libraba la guerra contra el régimen marroquí, y publicaron aquella resonada antología de apoyo a la lucha del pueblo saharaui titulada “Os doy esto desnudo que es mi mano”. Recordó que entre ellos estaba el escritor y profesor Emilio Sola, quien estaba presente en la conferencia, José Agustín Goytisolo, Ángel Alda, Javier Reverte, Fani Rubio y otros que suscribieron el manifiesto como Jorge Guillén, el uruguayo Mario Benedetti o el palestino Mahmud Sobh. Un apoyo intelectual sobre el que Bahia afirmó “Esperamos retomar pronto el espíritu de aquel manifiesto intelectual para seguir homenajeando y recordando a muchos que ya no están con nosotros y retomar el manifiesto cuatro décadas después para acompañar al pueblo saharaui en su lucha por recuperar su territorio”.

El escritor saharaui Bahia Mahmud Awah participa en "Saber es Poder: feria del libro, los medios de comunicación y la cultura africana en España"

El escritor saharaui Bahia Mahmud Awah participó en "Saber es Poder: feria del libro, los medios de comunicación y la cultura africana en España" el pasado sábado 1 de octubre. El escritor saharaui participó en la mesa sobre la Novísima Literatura africana en español, que congregó a una serie de escritores africanos y afrodescendientes que han publicado libro recientemente.

Se trata de un evento organizado por el Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos, celebrado entre los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 2016. El programa se ha desarrollado con la participación de escritores, artistas, periodistas, cineastas y blogueros, africanos y afrodescendientes.

El escritor saharaui Bahia Mahmud Awah recordó que la africana es una literatura que ha sido invisibilizada en muchas ocasiones. “Nuestra misión es ser portavoces, mensajeros y representantes de nuestra cultura”, afirmó. Recordó que la saharaui es una cultura afroárabe, sanhaya e influida por la cultura hispana. El escritor saharaui destacó la africanidad de la que se sienten orgullosos los saharauis, “estamos al lado de Mauritania y muy cerca de Mali y Senegal, nuestra música, nuestra ropa son africanas, la República Saharaui es miembro fundador de la Unión Africana”, concluyó. “Los africanos hemos sido ninguneados en la literatura colonial. Nuestra cultura oral, nuestra memoria y la contenida en manuscritos de sabios y eruditos tienen un enorme desfase con lo reflejado en la bibliografía colonial”. Destacó el pensamiento de intelectuales africanos como Ngũgĩ wa Thiong'o, Ousman Kane o los presentes Justo Boleika y Remei Sipi, escritores guineoecuatorianos, referentes de la literatura africana en español. Bahia afirmó que nunca se ha sentido identificado con lo escrito por el colonizador, “su mirada no es la nuestra”, dijo. El escritor saharaui presentó su último libro “Tiris, rutas literarias”, un recorrido a la historia y literatura saharaui a través de su propia memoria. “Es muy importante conocer nuestra cultura y ser conscientes de lo que somos”.

La mesa estuvo moderada por Antumi Toasijé, Historiador y Director del Centro de Estudios Panafricanos y contó con la presencia de los escritores guineoecuatorianos Victoria Evita, Barón Ya Búk-Lu, Edjanga Divendu y el poeta colombiano y afrodescendiente Yeison García.

Ver la crónica completa en Haz lo que debas

Defendida mi tesis de máster, “La Entidad Precolonial Saharaui “Dawlatu Albadia, Eid Arbaein” en el pensamiento ideario político actual, la República Saharaui (RASD)”

Se siente gran alivio cuando se logra alcanzar una tarea que revierte en un bien común, la historia del pueblo saharaui. El pensador revolucionario “argelino-francés[1] Franz Fanón, cuando expuso en su obra “Los condenados de la tierra” la lucha de los pueblos que entonces emprendían sus revoluciones por recuperar sus soberanías de las potencias coloniales, no dejó de advertir a las generaciones que nacieron en aquellos procesos anticoloniales, cual era el rol que debieran encarnar para que la historia les absolviera: “Cada generación, dentro de una relativa opacidad, tiene que descubrir su misión, cumplirla o traicionarla”.

Me dejo llevar en el sentido de esta frase de Fanón para recordar a mi generación y a las sucesivas que hemos crecido en este largo proceso de lucha, que sólo tenemos la opción de cumplir la misión para la que nuestro proceso de lucha nos ha educado. Cuando estaba investigando la bibliografía para rubricar el trabajo final de mi máster en Antropología Orientación Publica me di cuenta del alcance de este pensamiento de Fanón. La bibliografía colonial nos omitió deliberadamente y nos dibujó como inexistentes y sin historia, porque el propio colonizador tiene la esencia de construir su historia y su grandeza sobre la nuestra, los pueblos que fuimos dominados; así reinventó en su discurso nuestra historia a su medida. Un periodo histórico de referencia que trató Luali Mustafa Sayed[2] en su último discurso el 20 de mayo de 1976 y en el que sustentó las razones de la relación entre el pasado y el devenir saharaui: “Somos un pueblo como todos los otros pueblos (…) de los que en fases sucesivas pasaron del nomadeo a vivir en poblados agrícolas y luego a organizarse según formas políticas más avanzadas hasta la creación de estructuras estatales”.  

En el siglo XV, cuando los primeros expedicionarios y exploradores portugueses y españoles llegaron a las costas del Sahara Occidental, describieron la resistencia que habían encontrado creada y articulada sobre una Entidad de Coligación Pantribal que no les dejó embarcarse en sus tareas de exploración colonial, por lo que tuvieron que volver a intentarlo en más de una ocasión. En el folleto de la publicación “Temas españoles”, escrito por Tomás Borrás, y titulado “Cuatro provincias nuevas” se recoge esta resistencia: “País, rudo de costa difícil, es lógico que los españoles establecieran fortines para contener los ataques del salvaje interior”. Escribieron creyendo que no íbamos a entender, ni mucho menos rastrear, su tendenciosa bibliografía. Franz Fanón afirmó: “Creemos que la lucha organizada y consciente emprendida por un pueblo colonizado para restablecer la soberanía de la nación constituye la manifestación más plenamente cultural que existe”.

Mi trabajo final de máster se sustenta en este planteamiento y lo he enfocado sobre el ideario de la Entidad Precolonial de esa resistencia enquistada en la historia del Sahara Occidental, omitida y borrada del imaginario bibliográfico de todo el periodo de presencia colonial española en el territorio. Se trata de un tema apasionante que me llevó a un importante eslabón de nuestra historia que persiste en la memoria colectiva y que inspiró los sucesivos procesos, desde el nacionalismo de los años sesenta al levantamiento anticolonial y de liberación nacional representado por el Frente Polisario.

Teníamos nuestro Estado-nación, “secular”[3] en el sentido de Ibn Jaldun en su Almukadima, los Prolegómenos que tenía su estructura administrativa Eid Arbain, La Mano de los Cuarenta y sus fronteras, Jat Al-Jaof, fronteras del miedo. Una realidad histórica que nuestro sabio Chej Mohamed Elmami estudió y registró en su obra Qitab Albadia, Libro del nomadeo, y nuestros grandes clásicos de los siglos XVIII, XIX y XX cantaron y transmitieron en su registro en verso. 

Esta tesis contribuirá en engrosar el fondo de una bibliografía de autores saharauis de contenido basado en la fuente, desde la oral a la escrita, saharaui y como contrahistoria para responder a la bibliografía del colonizador con la que nos desdibujó. Servirá como referencia al investigador saharaui, al científico social y académico y abrirá el debate sobre cómo tratar con subjetividad antropológica el registro tanto colonial como nacional saharaui. Mi profesor Carlos Jiménez tras finalizar mi defensa dijo. “No entiendo la antropología sin la historia”. Y me recomendó leer el antropólogo estadounidense William Rosberry, quien decía que “La historia es ordenada por la cultura, de diferentes maneras en diferentes sociedades, de acuerdo con esquemas significativos de las cosas”. Y concluyo esta parte agradeciendo a mi profesor y tutor Juan Carlos Gimeno por su orientación y aclaraciones metodológicas y teóricas durante los largos meses de trabajo; sin ellas no habría alcanzado el deseado resultado.

 

 

 

[1] Previniendo con desaprobación el término hegemónico de la literatura colonial “franco, anglo, italo, hispano”, antepongo el sujeto principal que son los pueblos que fueron omitidos hasta en el orden del uso de un correcto gentilicio para la doble nacionalidad o identidad.

[2] El histórico líder y uno de los fundadores y segundo Secretario General del Frente Polisario, caído en combate en 1976.

[3] Secular por ser una Entidad de coligación social de tipo Estado-nación desarrollada sin núcleos urbanos y basada en el modo de vida nómada.

Pasajes de mi libro “Tiris, rutas literarias” de la Editorial Última Línea. Obra de ensayo, literatura, antropología e historia del Sahara Occidental

 

(…) Al final de nuestro viaje compartimos con el poeta y erudito Badi Mohamed Salem Abdalahe un té en su jaima del exilio. Y en el diálogo que nos llevó a Tiris y sus peculiaridades nos  definió esta región como un paraíso partiendo de su especial belleza y los conocimientos del poeta acerca de la geografía de este territorio saharaui. “Si existiera el paraíso el día del juicio final, éste estará entre los montes de Auserd, Leyuad, Leshuaf, Amat Larfaad y toda esta zona de Tiris”.

 

En 1886 el catedrático Francisco Quiroga y expedicionario español, quien junto al capitán de ingenieros Julio Cervera, realizó una histórica expedición de investigación colonial. A su paso por Tiris, al llegar a los montes de Auserd y asomarse en el interior del milenario pozo que lleva el mismo nombre escribió, “como ejemplo de buenos pozos está El Hassi-Ausert, de excelente agua fresca;… revestido de piedras semilabradas. Cervera lo considera como un monumento del desierto”.

El libro se puede adquirir en la siguiente web de la editorial Última Linea: http://www.ultimalinea.es/awah-bahia/46-tiris-ritas-lirarias.html

Pinceladas del verso saharaui en hasania. En homenaje a la poeta y erudita tirseña (Detu): Jadiyetu  Mint Omar Uld Ali Uld Embarec Fal.

Nota la imagen del mapa es de la web la mili en el Sahara; las siguientes son el monte Besfi, Duguech, lugar donde nació mi padre Mahmud Awah y la de las dunas abajo son del arqueologo vasco Andoni Buruaga.

 

Tiris fue la fecunda tierra del saber y los sabios, un paraíso y una fuente inagotable de inspiración para el el excelso poeta, el buen pastor, el buscador de aguas, el buscador de camellos. Fue el espacio de  los hombres que amaban la mágica naturaleza del mejor de los rincones del Sahara Occidental.

 

Nadie imagina que esta tierra fue en su día escenario de encuentros de prestigiosos sabios, poetas saharauis y mauritanos. También fue el plácido y eterno refugio de muchos que en paz descansan en ella como Emhamed Uld Tolba, Mohamed Elmami, Mohamed Uld Mohamed Salem, Ali Uld Mayara, Elkafya Uld Buseif, Mohamed Laali Uld Ehueidi, Mohamed Lamin U. Mohamed U. Abdalahi, Ahmed Uld Ahmed Merhba entre otros muchos… la espléndida región donde se fundó la madrasa de Mohamed Uld Mohamed Salem en la colina Steilet Uld Bugrein, considerada en su día la primera universidad saharaui itinerante. En ella fecundó la obra "Qitab Albadia" de Chej M. Elmami y en ella esparció Uld Tolba los más sonados versos de canto a Tiris. 

 

Tiris fue y sigue siendo por su naturaleza una geografía que inspiró a muchos poetas, eruditos, guerreros anticoloniales y caballeros de la badia saharaui. Es novia y musa del verbo en su esplendor. 

 

Los versos que siguen parten de un largo talaa[1] que a continuación reproduzco. Su telúrico verso, de exaltación a los más bellos lugares de Tiris, evidentemente son del gran poeta tirseño Mohamed Uld Mohamed Salem Uld Abdalahi, hermano mayor del erudito y poeta Badi. Este último, gran amigo de mis padres.  

 

من ونكرات التزنيك               و انا ساكت ما كلت كيك

بي لحزيم الي اغريك                  جاني من عند اوارك

عاد امدخلني كل ظيك                  فلعين ادخول امبارك

 

محمد ولد محمد سالم ولد عبدالله               

 

A trote de Wankarat[2] a Tisznig[3]

sin mediar palabra,

absorto me preocupan

y me ahogan

las nuevas que llegan de Awarik[4].

Pero lo que aún más

de amor me ahoga

son las maravillas que desean

contemplar mis ojos en Wankarat. (…)

 

Nota: los mapas son de la web la Mili en el Sahara, militares españoles que vivieron en el territorio durante la época colonial.

Traducción recreada: Bahia M. Awah

 

[1] Un poema.

[2] Una cordillera de montes en el norte de la región de Tiris, de tierras cristalinas, finas y blanquecinas viejos escenarios de buenos tiempos para los habitantes beduinos saharauis. Su nombre es deriva de la lengua sanhaya.

[3] Monte en la región de Tiris que tiene el nombre de origen lengua sanhaya.

[4] Referente monte de la región de Tiris.

 

Cuando el verso mengua. A mamá en su X aniversario, Jadiyetu Mint Omar Uld Ali Uld Embarec Fal. (1944-2006)

أُمْـنِيّة ظـفِرَتْ روحـي بها زَمَناً   ......  والـيوم أحـسَبُها أضـغاثَ أحلام َ

Estos versos en árabe clásico los recitaba mi madre tras sus rezos y en momentos en que se hablaba de fracasos en la vida, el desamor o las tragedias humanas, como el largo exilio que vivió, la guerra o las hambrunas que escuchaba en las noticias de su inseparable receptor.

(…) Deseos con los que trencé mi alma

mucho tiempo,

y hoy los considero castillos

y sueños.

Los versos son del poeta y místico Ibn Elfarid  (1181- 1235). Fue considerado el poeta de Dios y uno de los místicos sufíes, entre los poetas de su época. Le llegaron a llamar “el poeta sultán de los enamorados”.

Mi madre sabía recitar el poema completo de escucharlo tantas veces en la radio de Nuakchot en aquellos años setenta, cuando sus emisiones llegaban hasta Auserd. También por las tantas veces que la reproducía en el pequeño magnetofón que había traído mi padre de El Aaiun en 1970, pocos días después de la sublevación nacionalista de la Organización Liberación Saharaui, OLS, contra la entonces metrópoli, la España franquista y colonial.

El poema empieza con estos versos que siguen fijos en la memoria de nuestros padres y abuelos.

نشرتُ في موكبِ العشَّاقِ أعلامي       وكانَ قبلي بُلى في الحبِّ أغلامي   

Desplegué mis banderas

al pasar la comparsa

de los enamorados,

pero en el norte del peregrino

las plumas del amor

conocieron la desdicha (…)

Para saber el motivo por el que “la maestra” recitaba estos versos tuve que preguntar a mi hermana Lehbeila. Ella ha memorizado la poesía de nuestra madre y prestaba mucha atención a lo que decía en sus años de exilio. Cuenta que nuestra madre sentía mucha necesidad de volver a sus lugares de origen, la región de Tiris, y a su gente, pero a la vez sentía que su conciencia le decía que el exilio tenía sus consecuencias y que los sueños de volver nos llevan a vagar indefinidamente con sus frustraciones.

Recientemente conversando con mi tía, la hermana de mi madre que vive en los territorios ocupados, me desveló versos compuestos por mi madre que yo nunca había escuchado, tampoco mis hermanas. Mi tía en 2003, desde los territorios ocupados, atravesó Mauritania y pudo llegar a los territorios liberados para ver a su hermana y a su madre, mi abuela Nicha. Allí estuvieron un mes juntas. Vivieron un reencuentro tras más de tres décadas de separación. Charlaron largas noches y recuperaron mucho tiempo perdido de mirarse, abrazarse, reír y a veces juntas llorar.

Mi madre estaba feliz disfrutando de la soberanía que sentía ejercer sobre una porción del suelo patrio del que fue desterrada. Y reflexionando sobre su felicidad y su fuerza para seguir resistiendo con su gente escribió estos versos con los que querría recordarla en el X aniversario de su ida sin vuelta.

Acamparon en Gleib Eshaar, situado al norte del monte Tamreiket, entre éste y el monte Tabatanet, por donde fluyen Rus Tawiniket, cauces de riachuelos que desembocan en el río Saguia El Hamra.

كافي يلعكل امن اصبر                       منو مانك متارك

تمشي من عند اكليب اشعر          شوراخيام اهل امبارك

Oh corazón,

basta ya de aguantar

pero no dejes de resistir.

Libre transitas entre

Gleib Eshaar

y las jaimas de Ahel Embarec.

Los siguientes versos los dedicó al reencuentro con su hermana. No quiso mencionar su nombre ni da pistas por temor a represalias cuando regresara a los territorios ocupados.

الطافلات الجاونا                   من منطقتنا و الهاونا

بيهم ياالله اتزدنا                       بكهولتنا و اشبابنا

 و الرجوع المواطنا                                         

Mozas nos visitan

desde la patria Oeste

y nos alegran el ama.

Dios da su ejemplo

a nuestros ancianos

a nuestros jóvenes

y Dios, que pronto todos

retornemos a nuestra patria.

 

Cuando se cumplirán en octubre diez años de su adiós, no dejo de recordar a mi madre con nuevos pasajes de su vida, que aún voy descubriendo y completan el homenaje que le realicé en “La maestra que me enseñó en una tabla de madera”.

Novedades, extractos pasajes del libro "Tiris, rutas literarias". Editorial Ultima Linea 2016

Agueinit localidad de los territorios liberados del Sahara Occidental, situada en uno de los lugares mas prestigiosos de Tiris donde se acogen tumbas de legendarios guerreros de la resistencia anticolonial saharaui contra los franceses.

 

La saharaui es una literatura rescatada en su mayor parte de la memoria oral; la fuente consultada, fiable y de reconocimiento social, son poetas, eruditos, grandes oradores y bibliografía colonial de antropólogos, geógrafos e historiadores. En este tipo de trabajo de cosecha de datos diseminados en la memoria colectiva e individual desde siglos atrás, no es fácil concluir, contrastar y conseguir la aprobación de todos. La minuciosa recogida, investigación y selección de la información vertida deja un claro espacio entrecomillado y abierto a la corrección; siempre puede haber más de una interpretación en diferente tiempo y espacio geográfico.

 

He escogido mis fuentes partiendo del carácter de una cultura que existe desde muchos siglos atrás, a pesar de la peculiaridad de ser prácticamente oral en su totalidad. Así, ha sido erosionada por el paso del tiempo y las generaciones, sin apenas registro bibliográfico ni otro archivo bibliotecario más que el humano. A lo largo de mis investigaciones me he topado en muchos testimonios con desajustes de fechas relacionadas con acontecimientos o biografías de personajes de la historia, que forman parte del corpus del libro. En cualquier caso, he intentado reflejar con la mayor exactitud posible los comentarios e informaciones que he recabado de las diferentes fuentes.

 

El lector se va a enfrentar a composiciones poéticas en hasania que no fueron creadas para ser escritas y leídas, sino para ser memorizadas y difundidas de “boca a oído” a lo largo de los años. Las composiciones más antiguas no se ubican en los géneros sobre los que se asienta hoy la poesía saharaui. Entonces se componía exclusivamente en lo que se conocía como Lbat Lekbir, “el género grande”, donde se vertía toda la poesía. La transcripción de estos poemas es en ocasiones bastante compleja, me he esforzado en hacerlo de la manera más fiel posible. También el lector puede encontrar algunas objeciones sobre la autoría de versos y poemas, casos en los que dejo la opción de un análisis con datos de referencia para que se pueda llegar a una conclusión razonable al respecto de la controversia poética.

 

En algunos versos en hasania faltan estrofas, que muchas veces son hemistiquios llamados hmer, rojos, sobre los que se compone el talaa, poema; también ocurre con la construcción de algunos de los gaf, verso cortos, que he recogido. Estos vacíos los dejo entre corchetes, indicando así la falta de una estrofa. En cuanto a la traducción de la poesía hasania al castellano he optado por la recreación literaria de los versos para hacerlos, en la medida de lo posible, comprensible y cercana para el lector ajeno a esta literatura. He recreado también versos escritos en español para que estos tengan las reglas y métricas del verso hasaní.

 

No pretendo buscar justificación al respecto de las posibles “erratas” que puedan ser vistas como simples errores. Todas las obras que forman parte de la memoria oral han sido objeto de revisiones a lo largo de su existencia; el tiempo se ha encargado de diluir y erosionar estas obras y muchos datos y testimonios. Espero que esta osadía de recoger, interpretar y traducir textos que llevan años, cuando no siglos, guardados en la memoria de todo un pueblo, resulte grata al mayor número posible de lectores y un aporte a la blibliografia y literatura saharaui.

El eco del verso saharaui en hassaniya, hasania, Bachir U. Ali U. Abderrahaman, desde los campamentos del exilio saharaui. El famoso poema anticolonial Agyeiyimat 

En el eco del verso saharaui

 

Poema del histórico poeta nacional saharaui Bachir Ali Abderrahaman en el que arengaba a la población saharaui en aquellos años setenta. El poema es muy conocido como “Talaat Agyeiyimat”, es decir El poema de Agyeiyimat[1]. Cabe destacar su temática dirigida a la población saharaui en los años setenta para levantarse contra el dominio colonial español y en contra de las pretensiones marroquíes.

 

Dice Bachir Ali: “Este poema y otros los dejé en un baúl grande donde guardaba mis escritos en nuestra casa de El Aaiun. Cuando nos sorprendió la invasión marroquí dejé todo y salí huyendo con la familia. Los marroquíes se lo quedaron todo. Ya no recuerdo el poema completo, solo estos versos, pero está en la memoria de mucha gente, si la encontráis”.

 

 

Oh, saharauis, empuñar las armas

 

Oh, habitantes del Sahara,

empuñar las armas,

hoy es ya vuestro deber

y obligación abrazar la lucha.

 

Unid vuestras manos con nuestro Frente,

el ojo que al bien nos guía,

al pueblo le reivindicamos alzarse,

porque el antagonismo

no ampara nuestro objetivo,

es quién hurga para desunirnos.

 

(…) El tiempo se nos ha ido como trashumantes

cuidando ganados, lo que no corresponde

con nuestro destino.

 

(…) Nos han esclavizado,

saquean nuestra fortuna

y nuestra tierra la reparten en fracciones.

Nuestro verdugo juega a sus anchas

con el intento de desunirnos,

no es pretexto, nuestro enemigo

odia vernos.

Y para nuestro asombro y tristeza,

desde el principio,

es el extraño quien pretende unirnos

en el mismo río a nuestro enemigo. (…)

 

 

 

 

[1] Montes del sur del Sahara Occidental conocidos por una batalla contra la legión franquista que había librado los primeros guerrilleros del Frente Polisario contra el Tercio español. 

“Conversaciones con Bahia Mahmud Awah: recuperación de la memoria cultural saharaui”, por Debra Faszer-McMahon, University, Greensburg, Pensilvania

Publicado en la revista Afro-Hispanic Review. Volume 34, Number 1. Primavera 2015

Por: Debra Faszer-McMahon, profesora de Español en la Seton Hill University, Greensburg, Pensilvania. Doctora en Literatura Española por la Universidad de Irvine, California en 2006.

La producción literaria saharaui está despertando gran interés y alcanzando poco a poco reconocimiento en las universidades estadounidenses, como prueba las conferencias de varios escritores saharauis y la publicación de numerosos trabajos, entrevistas, artículos y traducciones relacionados con su producción. Un ejemplo es la publicación en la prestigiosa revista Afro-Hispanic Review de unas conversaciones literarias entre Debra Faszer-McMahon Doctora en Literatura Española y el escritor e investigador saharaui Bahia Mahmud Awah.

La profesora Faszer-McMahon destaca en su trabajo la preocupación de Bahia por la recuperación y preservación de la memoria cultural saharaui, una cultura oral, tradicionalmente nómada, y sustentada en la poesía. Sus obras “se centran en recoger la poesía saharaui, la Historia y los relatos de su cultura, haciéndolos accesibles de forma escrita para las futuras generaciones”.

Bahía destaca en la entrevista la facilidad de los saharauis que residen en España para integrarse en la sociedad, ya que como antigua colonia y provincia los saharauis “conocemos la sociedad española, formó parte de nuestra vida, formamos parte de la vida de la metrópoli durante mucho tiempo”. El escritor saharaui señala que “por fortuna conocí la cultura saharaui desde muy niño (…) a través de mi madre que fue mi primera maestra y mentora en mi educación”. En relación a su trabajo de Antropología en la Universidad Autónoma de Madrid Bahia destaca que su relación con los profesores Juan Carlos Gimeno y Juan Ignacio Robles surge de “esa capacidad que tengo en conocimientos sobre la cultura saharaui, en desarrollarla, en conocerla y en explicarla”.

En relación al primer libro en solitario de Bahia, el poemario ‘Versos refugiados, publicado en 2007, la profesora Faszer-McMahon destaca “la representación de la experiencia de ser inmigrante y las interacciones con los españoles”. Para Bahia con todos los “ingredientes” culturales que recoge en el libro “intento identificarme y decirle a los otros quién soy y de dónde soy”, en la “jungla de Occidente” “si no te identificas bien tanto por tu lenguaje como por tu vestimenta, muchas veces eres absorbido y nadie sabe quién tú eres”. Atribuye a la educación de su madre su propósito de “preservar nuestra identidad, sentirnos orgullosos de esa identidad cultural saharaui y defenderla en cualquier parte donde vayamos”.

En la entrevista aparece el concepto de “hermandad entre saharauis y españoles”. Bahía explica que viene de muy atrás, de sus antepasados, de los que prestaron servicio en la administración española, de los que aprendieron el lenguaje. Incluso se ha estrechado, en palabras de Bahia, desde la retirada de España del territorio, por ejemplo a través de las innumerables asociaciones de amigos del pueblo saharaui, o a través de “la lengua de Cervantes que nos une” con los españoles. Así las dos sociedades están unidas “a pesar de la posición de los partidos políticos que hay en España”. Añade Bahia que “mantener ese vínculo no surgió simplemente porque la historia nos ha condenado a vivirlo, sino por otra realidad social, otra realidad antropológica, que ahí está y que es innegable”.

Otra forma de estrechar ese vínculo es la creación del grupo de escritores saharauis en español de La Generación de la Amistad (julio 2005). Bahía afirma que con la creación del grupo pensó que podrían llegar a muchos rincones del mundo, “con nuestra literatura podemos también abrir otro frente”, como refuerzo al trabajo diplomático y político. Con la escritura “llegamos a lugares donde el diplomático no puede llegar”. Es el caso de las conferencias ofrecidas por escritores saharauis en diferentes países del mundo, donde la causa saharaui ha estado presente.

Sobre la representación de la cultura y la historia saharaui que han realizado numerosos investigadores y escritores españoles Bahia muestra su agradecimiento por toda la bibliografía que han aportado, pero nunca podrán conocerla como los saharauis, “nosotros conocemos sus entresijos, conocemos sus sensibilidades, conocemos su antropología”, en definitiva los saharauis son la “fuente más fiable”. Bahia señala que hay muchos trabajos sobre política, geografía, jurídicos pero apenas sobre cultura, lo achaca a que la metrópoli, durante el siglo que permaneció en el territorio, investigó muchas cosas pero olvidó la cultura y la literatura del Sahara. Recuerda que cuando estudiaba en los colegios de la metrópoli “no nos hablaban de los eruditos saharauis, de los poetas saharauis, de los grandes sabios saharauis”. A todos los eruditos, a estas historias, la metrópoli no les dio importancia, salvo el caso a finales de su presencia en el territorio en que aludió al sabio saharaui Chej Mohamed El Mami y su libro Qitab Albadia (Libro del Nomadeo), que hablaba de la existencia de un estado secular saharaui, con sus fronteras y su propia organización. España presentó este argumento ante el Tribunal Internacional de La Haya a mediados de los años 70 para refutar las pretensiones de Marruecos y Mauritania sobre el territorio saharaui.

Esto produjo además en Bahia una necesidad de investigar toda la Historia saharaui, dominado por la necesidad de darla a conocer a las nuevas generaciones, “porque me duele mucho que haya muchos jóvenes que no conocen esa Historia”. En palabras del escritor saharaui “partiendo de esta necesidad y esta problemática interna, originada por el conflicto, me centré en investigar la parte cultural, cosa a la que no llegaron los investigadores españoles”, en especial a los eruditos saharauis, que dejaron grandes obras manuscritas. Es el caso del mencionado Chej Mohamed El Mami, Chej Ma Elainin, Emhammed Uld Tolba, Shmeidra Uld Habibulah, Mohamed Uld Mohamed Salem, entre otros.

Volviendo al español, Bahia lo destaca como “el mejor y único legado que nos trasladó la potencia colonial”. La metrópoli, según el escritor saharaui, apenas dejó en el Sahara tres pequeñas ciudades y muy poca infraestructura. La lengua española es para él “el mejor legado” ya que “nos une con los pueblos hispanos en el mundo, porque es la lengua de nuestra diplomacia, es la lengua de nuestra tecnología y es la lengua presente en nuestra sanidad y en nuestro sistema educativo en general”.

En cuanto a la obra en prosa de Bahia Awah, la profesora Faszer-McMahon destaca que el escritor cuenta la historia y la experiencia saharaui “por medio de relatos breves o historias de primera mano”, en lugar de recurrir a una “narrativa histórica comprensiva”. Para Bahia, le ha tocado vivir su tiempo de manera “muy comprometida” y quiere hacerlo de momento sin recurrir a la ficción literaria. Con su literatura quiere de momento rellenar vacíos, entre las nuevas generaciones o entre investigadores y movimiento solidario y encuentra que debe llenarlos “de la manera más amena y más enriquecida”, a través de una literatura que “emana de mis propios conocimientos”, con acontecimientos vividos por sus abuelos, sus tíos o sus padres. Busca así “darle su dimensión histórica de la manera más natural”. Explica que la ficción “ya vendrá más adelante”.

Otro importante elemento durante la conversación entre la profesora Faszer-McMahon y Bahia Awah es la importancia de la poesía en la cultura saharaui. Bahia considera que es fundamental, y el saharaui adquiere ese gusto por la poesía desde la infancia, a través de los versos que va escuchando y memorizando en la familia. Para la cultura saharaui “la poesía lo es todo”. En palabras de Bahia “arengaba, orientaba a la sociedad, provocaba o evitaba guerras (…) resolvía pleitos”. También tiene enorme importancia como registro de acontecimientos históricos, la etapa precolonial, la de la colonización, la invasión, la guerra, la situación actual, todo tiene registro en la poesía. Bahia destaca que el primer verso que se escribió en hasania, que hay fuentes que sitúan en el s. XII, “ratificaba la propiedad de la patria saharaui”, un verso que no estaba recogido por escrito pero que ha permanecido en la memoria oral de los saharauis. Todas estas historias, además de episodios de poetas y guerreros de la resistencia anticolonial, especialmente contra Francia la estaba recogiendo Bahia, en el momento de la entrevista, en el libro ‘Tiris, rutas literarias’, que se ha publicado en abril de este año 2016.

Para finalizar, la entrevista hace un repaso de las publicaciones digitales en las que tiene que ver Bahia, como el blog Poemario por un Sahara Libre, cuyo nombre se inspira en un programa de la Radio Nacional Saharaui, que empezó como programa de radio en Madrid en 2001 y se convirtió tres años después en un blog sobre actualidad informativa del Sahara Occidental, que aún sigue en activo; Generación de la Amistad, blog del grupo de escritores saharauis en español; Literatura saharaui en español, blog donde se recogen todos los libros de autores saharauis que escriben en español y el más reciente, el blog de los escritores saharauis en El País, ¿Y dónde queda el Sahara?, que coordina la escritora saharaui Sukeina Aali Taleb.

20J- Día del refugiado. Bahia Awah: “La dureza del exilio nos ha convertido en escritores” (El País)

El escritor saharaui Mahmud Awah, en la Biblioteca Nacional (Madrid). EL PAÍS VÍDEO / J. VILLANUEVA

Un grupo de creadores refugiados cuenta cómo el destierro cambió su forma de concebir el arte

Fuente: El Pais. DIEGO FONSECA, FELIPE SÁNCHEZ; 20 de junio de 2016

El escritor saharaui Mahmud Awah, en la Biblioteca Nacional (Madrid). EL PAÍS VÍDEO / J. VILLANUEVA

Si Bahia Mahmud Awah no hubiese escapado a los 15 años del Sáhara Occidental, no sería escritor. Dos meses después de que España abandonase este territorio en febrero de 1976 y Marruecos comenzara a ocuparlo, Awah huyó sin su familia a los primeros campos de refugiados saharauis que se organizaron en Argelia. Desde entonces, el exilio ha sido la marca de su vida: "Toda la literatura que he escrito emana del sentimiento de expatriado. La tierra usurpada, el colegio que abandoné o los familiares que perdí por la guerra me han hecho reflejar mi dolor en prosa, en versos y en ensayos. La dureza del destierro, como a muchos compañeros, me convirtió en escritor". Awah, que llegó a Madrid con 37 años, pertenece al territorio con más porcentaje de población refugiada del mundo, según datos de Acnur.

Como su compatriota, la escritora Zahra Hasauí, como el poeta palestino Mahmud Sobh o como el director de cine sirio Ammar al-Beik —otros dos de los 10 países con más porcentaje de exiliados—, Awah ha dedicado su obra a la causa de su vida: "Explicar al mundo que mi pueblo está oprimido".

Cuando el saharahui llegó a la capital de España con una beca para hacer un curso de radio en 1999, solo escribía para él. Después de que la subvención acabara, pasó sus peores meses: sin dinero ni papeles de residencia tardó semanas en conseguir el estatus de refugiado: "Recuerdo aquellos días. Estar en colas larguísimas, a seis grados bajo cero y con la nariz sangrando por el frío. Fueron las primeras dificultades, las que me hicieron sentir por primera vez qué era el exilio".

Awah y varios intelectuales saharauis crearon en 2005 el grupo de escritores Generación de la Amistad: "Hicimos un congreso constitutivo. El nombre viene porque todos nosotros habíamos leído mucho a la Generación del 27, a la que también se le llamaba Generación de la Amistad. La poesía de estos autores, como la nuestra, era muy combativa: muchos se exiliaron por la guerra civil española, otros murieron fuera o fueron fusilados por el bando franquista".

Uno de los poemas con los que más se emociona el grupo es La poesía es un arma cargada de futuro, de Gabriel Celaya —un autor posterior a la Generación del 27 que también estuvo unido a la lucha antifranquista—, en el que reclama el papel reivindicativo y social de los versos. "El exilio, la muerte de varios familiares o los más de 100 presos políticos son puntos que me hicieron reflexionar escribiendo. Yo no le dedicaré un poema a una mujer o a una rosa mientras tenga preocupaciones mayores que me desatan la necesidad de dedicarme a la literatura", afirma Awah.

El primer libro que publicó el grupo, en 2006, fue una antología poética titulada Aaiun, gritando lo que se siente. Como para Awah, esta colección también fue la primera obra de Zahra Hasauí. “Yo antes también escribía en la intimidad, pero nunca había publicado nada”, cuenta Hasauí, que escapó del Sáhara Occidental y llegó a España por la ocupación marroquí. Ella se ha sentido refugiada toda su vida—también pasó por los campos de Argelia—, pero nunca logró que el Gobierno español le concediese ese estatus. Aunque ya tiene 52 años, llegó por primera vez a Madrid en 1983 para estudiar Filología inglesa.

Lo que más le ha costado, dice, ha sido estar separada de su familia, pero como escritora su gran obstáculo es el mundo editorial. “Es muy difícil, a pesar de que hablamos castellano desde pequeños, entrar en el mundo de las editoriales. Seguimos luchando para encontrar nuestro espacio, y algunas empresas de este tipo más pequeñitas ya nos han publicado, pero ha sido duro”, cuenta Hasauí, que compagina su vida como literata con la docencia en un instituto de Guadalajara.

Casi 20 años antes de que Hasauí llegase a España, el poeta palestino Mahmud Sobh ya se había instalado en Madrid tras pasar varios años en un campo de refugiados de Siria. A sus 80 años, con más de una decena de libros publicada y otras tantas traducciones, quiere volver a su tierra, Galilea, y sigue convencido de su postura sobre la poesía. “La literatura no tiene que dejar a un lado la política, sino ser poética y política”.

A diferencia de los escritores saharauis y del palestino, el fotógrafo y director de cine sirio Ammar al-Beik, de 43 años, dejó su país ya convertido en un artista con recorrido. Al-Beik presentaba por segunda vez un trabajo en el Festival de cine de Venecia, en 2011, cuando supo que sus críticas incisivas al régimen de Bachar el Asad no le permitirían regresar a Siria. The Sun’s Incubator (La incubadora del sol), el corto con el que participó en el encuentro de realizadores, hablaba de los abusos del Gobierno durante las primeras manifestaciones en contra de El Asad, en la ola de protestas que sería conocida mundialmente como “la primavera árabe”. Ahora el cineasta vive refugiado en Berlín, pero su arte sigue volcado hacia su país.

“El artista tiene que estar interesado en lo que pasa a su alrededor. En mi caso, a la larga abordo el dolor de mi madre, que falleció y a quien no pude ver por la amenaza de detención, mi familia, mis amigos, mis compatriotas, mi hogar, mis recuerdos...”, afirma este autor de numerosos cortos y tres largometrajes. “El artista paga el mismo precio que cualquier otra persona por sus posturas, especialmente en el contexto sirio”, continúa. “Creo que en política sí que existe eso que llamamos ‘compromiso’, no en el arte. Pero ser un artista abstracto o un director de cine no te permite utilizar simbolismos en 2016, los hechos deben ser llamados por su nombre real, el dictador es un dictador”.

El escritor Bahia M. Awah realiza en el Parque del Retiro de Madrid una charla sobre la literatura e historial del Sahara Occidental con estudiantes de la  Florida Gulf Coast University, USA

En 2014 fui invitado a la Universidad de Minnesota, al norte de Estados Unidos, por la profesora Michelle Hamilton del Dpto de lenguas hispano-lusas a unas jornadas sobre la literatura e historia del Sahara Occidental. Allí conocí a la profesora Marianela Rivero a quien, durante mi estancia en Minnesota, le hablé de la situación del proceso de descolonización del Sahara Occidenal, la ocupación marroquí a parte del territorio y sobre la literatura que producimos los escritores saharauis en español como aporte para dar a conocer la cuestión descolonización del Sahara Occidental, su historia, su literatura y la lucha de su pueblo. Aquel contacto tuvo como primer fruto el formidable trabajo de Marinela en el artículo “Voces saharauis de libertad: La poesía de Zahra el Hasnaui y Salka Embarek”, basado en el trabajo de las dos escritoras saharauis en la antología “La primavera saharaui: escritores saharauis con Gdeim Izik”, publicado por la Revista de estudios literarios Espéculo de la Universidad Complutense de Madrid a finales de 2014.

Nela, como le llaman sus alumnos, está estos días en Madrid con un grupo de estudiantes pero pero ahora ha cambiado el norte por el sur de los Estados Unidos, en concreto Florida, acompañada por la profesora Marta y un grupo de estudiantes con inquietudes sobre los procesos sociales y de injusticia que vive nuestro mundo.

Hace unos meses Nela me escribió desde su universidad para que organizáramos durante su visita a Madrid una charla con sus estudiantes sobre el tema del Sahara Occidenal y de la literatura que escribo en varios géneros acerca de nuestra cultura e historia. Para ello nos reunimos en el pulmón verde de Madrid, el Parque del Retiro, y bajo la sombra de sus centenarios arboles compartimos casi dos horas de charla entre amigos, estudiantes, profesoras y escritores. Me acompañaba la escritora Conchi Moya conocedeora de nuestra historia y estudiosa de nuestra literatura saharaui.

La profesora me comentó que los estudiantes tenían nociones sobre el Sahara Occidental porque ella les había hablado del tema. Sabían de mis libros, de mi poesía y de mi activismo como exiliado y en Europa. En este tipo de charlas trato de huir del monólogo y su formalismo porque aburre y aisla a los sujetos. Y partiendo de esa manera de diálogo tuve una amigable charla con estos jóvenes estudiantes, amalgama de afrodescendientes, latinos, europeos, como no podría ser de otra forma gracias a la rica configuración de raza humana de los Estados Unidos de América. Muchos temas estuvieron presentes, la historia colonial del Sahara Occidental, su configuración afro-arabe-hispana, la poesía, el proceso de descolonización, la ocupación marroquí al territorio, los saharauis y el mundo hispano, la solidaridad, la política de los Estados Unidos con la cuestión saharaui, la postura de los sucesivos gobiernos de España al respecto, los movimientos solidarios españoles con el pueblo saharaui, el Sahara y su proceso ante los gobiernos y pueblos de Europa…

El interés de los estudiantes en la cuestión saharaui se ha quedado reflejado en sus múltiples preguntas y reflexiones: ¿cómo nosotros desde Florida podemos contribuir para ayudar al pueblo saharaui en su lucha?; ¿cómo es la vida de los refuigados saharauis en los campamentos?; ¿por qué España ha creado este problema a los saharauis?; ¿por qué su indiferente postura al respecto?; ¿por qué Marruecos ocupa el territorio?; ¿por qué los escritores saharauis no podemos escribir nuestra literatura desde el Sahara Occidental?; ¿se estudia el tema del Sahara en los colegios y universidades españoles?. La escritora Conchi Moya, presente en el encuentro, les apeló que “la mejor manera de ayudar a los saharauis desde las universidades es la de hablar de ellos y difundir su causa a través de las redes sociales cuando el territorio saharaui ocupado está vetado a la prensa y a los obsevadores internacionales”. También les explicó que en el sistema educativo español el tema del Sahara está “desaparecido” en colegios e institutos, y sí empieza a estar cada vez más presente en estudios universitarios gracias al interés de profesores e investigadores que sí empiezan a inclusión del Sahara en sus clases y seminarios. Observó que se debe al bloqueo sobre la cuestión saharaui por parte de los diferentes gobiernos españoles desde la Transición.

Finalizada nuestra charla los estudiantes y sus profesores se interesaron en adquirir algunos de mis libros que exponen varias casetas en la 75 edición de la Feria del Libro de Madrid y juntos hicimos con ellos un divertido recorrido por la feria. Se detuvieron en la caseta nº 6 de la Librería Balqis, de Casa Arabe, donde pudieron adquirir algunos de mis libros, “Tiris, rutas literarias” y “Versos refugiados”. Y entre firmas, fotos juntos, comentarios sobre la charla, el agradable ambiente de la feria y abrazos nos despedimos contando con ellos como nuevos embajadores de la causa saharaui en la Universidad de Florida.

Acabo de recibir de Nela un día después de nuestro encuentro un comentario que dos estudiantes, abrumadas por el compromiso y la charla sobre el pueblo saharaui y su causa, publicaron en su muro de Facebook este reflexivo comentario de apoyo, que traduzco al español: “Hoy en la clase tuve la oportunidad de conocer a Bahia Mahmud Awah en el parque y charlar sobre el problema del pueblo saharaui, del Sahara Occidental. Fue una experiencia reveladora y un ejemplo con un corazón increíble. Estoy muy agradecida a que nos haya iluminado sobre este tema y ayudado a comprender la importancia de concienciar con la difusión del problema del Sahara Occidental".

San Mao (Chen Ping) la clásica voz literaria del Sahara Occidental en la cultura china

“No me preguntes de dónde vengo. / Mi origen es muy lejano. / ¿Por qué vagabundear tan lejos?”. (El Olivo, San Mao)

Reza el proverbio saharaui الظال ما اله ݣمن “El camellos extraviado estará donde menos esperes”. Es decir, cuando estás buscando un camello perdido, los caminos para hallarlo son impensables de deducir. Llevo varios años sumido en el mundo de la investigación sobre la cultura oral saharaui, a veces, como en nuestro refrán arriba citado, sin tener claro adónde me llevarán las pesquisas y líneas de investigación. El proceso de descolonización del Sahara Occidental y su historia pre y postcolonial es una galaxia de acontecimientos y cósmicos personajes dispersos en muchos y raros registros de la literatura universal.

A principios del año 2014 estuve impartiendo una clase de antropología social en la Universidad Autónoma de Madrid, en el marco del curso “Exilio y modernidad en España y América Latina en el largo siglo XX, caso el proceso de descolonización del Sahara Occidental”. Se trataba de una serie de conferencias que se dan para estudiantes del máster de Pensamiento Español e Iberoamericano. El proceso histórico del Sahara Occidental era un punto de convergencia en este marco de pensamiento español e iberoamericano, por sus peculiaridades.

Abordando este tema, les pregunté a unos estudiantes chinos de la clase que si en su país la gente sabía del Sahara Occidental y su historia colonial. Y la respuesta fue de lo más sorprendente cuando me hablaron de una obra muy popular en Taiwán, República de China, “Cuentos del Sahara Occidental” de San Mao. Los estudiantes me contaron que el libro es una obra considerada clásica en su país. Tomé nota del nombre de la escritora taiwanesa San Mao y emprendí la búsqueda para informarme sobre la vida y obra de la escritora. Inicie dos vías de investigación centrándome en su obra y en su relación literaria con la cultura e historia del Sahara Occidental.

Una de las primeras pistas que encontré fuera de aquellas revelaciones de los estudiantes, fue de un bloguero llamado Alvaro Rizzo, que escribe interesantes artículos sobre Japón, Corea y China. Este bloguero escribía sobre esta escritora china: “Hace 40 años llegó, a la entonces provincia del “Sahara Español”, una mujer enigmática que buscaba la realización de su vida y obra literaria. Gracias a ella en China se conoce al pueblo saharaui, así como uno de los momentos que más marcaron su historia: la descolonización española y la Marcha Verde marroquí”.

Pero siguiendo la filosofía beduina saharaui en este pasamiento que dice لخبار احلو اللا من فم ملها “la información brilla más cuando llega de la boca de su autor”, pensé en un amigo a quien siempre he considerado bien documentado sobre ese periodo colonial que vivió el Sahara Occidental, el intelectual saharaui Bachir Ahmed, “el canario”; integrante de aquella generación de universitarios saharauis de los años de la metrópoli, conocida como Generación del 73 Saharaui. Bachir vivía entonces en la ciudad de El Aaiun y conoció muy bien la convulsa vida de aquella ciudad de los años setenta.  Y en una conversación que tuve con él a propósito del tema me dijo: “Sí que recuerdo a aquella joven china que estuvo viviendo en El Aaiun en los años setenta, claro que sí. Nos llamaba la atención su oscura y lacia melena que dejaba ondear sobre sus hombros cuando salía a pasear por la calles de la ciudad. Me fijaba mucho en ella, pero nunca tuve la ocasión de hablarle. Sí sabía que su marido trabajaba en la empresa de fosfatos, Fosbucra”. Investigando para hallar más información obtuve similares revelaciones de otros integrantes de esa generación de Bachir. Pero nadie sabía de su condición de escritora ni de su convulsa y fascinante vida, que tanto centró en conocer el Sahara Occidental y su cultura.

El rastreo de información me llevó a Francisco Javier Feliú, un amigo del pueblo saharaui que vivió en El Aaiun en los años setenta y trabajó en la empresa Fosbucra. Me dijo que tuvo poco contacto con San Mao, pero me confesó este testimonio: “Lo único que puedo apuntar es que era de una educación exquisita y una forma de ser que llamaba la atención a cualquiera”. Este amigo aaiunero español contaba que tuvo más contacto con su pareja, Jose Maria Quero; me explicó que trabajaba en la empresa Fosbucra y que se dedicaba como submarinista, con otros cuatro o seis compañeros, a sumergirse en el agua para vigilar los pilotes que sustentan el muelle de carga de fosfatos donde atracaban los barcos que exportaban estos yacimientos al exterior. Feliú algo más atento que los saharauis en su manera de llamarle la atención aquella joven china, me decía que la recordaba con una mirada escrutadora que daba la impresión de que se estaba empapando de todos los detalles que iba experimentando dentro de la sociedad saharaui. Y contaba que en muchas ocasiones la veía sacar su libreta y tomaba algún que otro apunte. Un dato tan preciso que cuando empecé adentrarme en su biografía me dio entender la precisión con la que la describió Francisco Javier Feliú. Su testimonio concluyó escribiéndome acerca de esta escritora, “Fue una mujer muy feliz durante todo el tiempo que estuvo en Sahara Occidental”.

Mi instinto es totalmente de beduino y por mi naturaleza no soy de mucho hablar, prefiero escuchar y esperar el momento idóneo que me corresponde para hablar o actuar con prudencia.  Mi mente muchas veces viaja en el tiempo en busca de lo que quiero saber sin extralimitarme. No creo en las fronteras que me impiden acceder a algo que necesito saber con precisión cuando estoy investigando acerca de algún acontecimiento. En la universidad, en varias ocasiones me acerqué a estudiantes chinos en las cafeterías y en los pasillos para preguntarles si conocen el Sahara Occidental y a través de quién. Y siempre me encontraba con la misma respuesta: “Cuentos del Sahara de San Mao”.

Mi vecino chino, que por residencia española se llama Martín, tiene un establecimiento comercial y diariamente me cruzo con él y su familia y nos saludamos. Un día quise saber hasta dónde esta escritora podía ser conocida entre los chinos residentes en España. Martín, al preguntarle sobre la obra, me comentó que sí conocía “Cuentos del Sahara Occidental” de San Mao. Y que cuando era niño, en la República Popular de China leía a escondidas esta obra de San Mao, porque entonces estaba casi prohibida, mientras que en Taiwán era lectura obligatoria. Ese dato de la prohibición me intrigó y le di vueltas para hallar la incógnita que encerraba en sí. Recordé que a finales de los años setenta vi pasaportes de la metrópoli que portaban los saharauis en aquella época del dominio colonial español, en los que en la primera página se advertía nombres de varios países que los saharauis no podían visitar y entre ellos estaba China, por ser un país comunista. El Sahara Occidental y los saharauis vivían entonces bajo el dominio franquista. Entiendo que esa sería la razón por la que la obra, “Cuentos del Sahara Occidental” estaba prohibida en la China continental.

San Mao, la voz literaria del Sahara Occidental en China, nació en Chongqing, centro-sureste de la China continental, el 26 de marzo de 1943. Su padre era un abogado llamado Chen Siqing y su madre se llamaba Miao Jinlian. San Mao, tras la esmerada educación recibida de su familia, a los cinco años había sido capaz de leer la famosa y monumental novela oriental, considerada una de las obras maestras de la literatura de China, “El Sueño del Pabellón Rojo” de Cao Xueqin. En un periodo especial de su educación sus padres, Miao y Chen, se convirtieron en sus profesores. Su madre le daba clases de piano y pintura, mientras que su padre lo hacía enseñándole inglés y descubriéndole obras literarias inglesas.

Esta formación en casa, supervisada por sus padres, dio sus primeros resultados cuando en 1962 presentó su primera obra: “Puzzle”, un artículo de ensayo filosófico sobre el individuo, que causó sensación y que le sirvió para ser aceptada en el Departamento de Filosofía de la Universidad de la Cultura China en Taipei. Y fue en ese momento cuando tomó el apodo de “San Mao” pseudónimo escrito en chino de esta forma: 三毛 y significa literalmente “Tres Pelos”, nombre de un personaje chino de tebeos que relataba las aventuras de un niño pobre que tenía tres pelos en la cabeza, y cuya difícil vida se desarrolló vagando por el mundo en busca de oportunidades.

Rebuscando datos sobre San Mao encontré que en 1973 se fue a vivir en El Aaiun con su pareja, el español José María Quero, con quien se casó en el Ayuntamiento de la capital saharaui aquel mismo año. Durante sus primeros meses de vida en El Aaiun Maoping Chen o también Echo se mostró muy cauta y reservada, sin relacionarse apenas con los vecinos, pero a medida que fue transcurriendo el tiempo se fue integrando cada vez más en la sociedad saharaui, una conexión que fue preludio de sus primeros estudios sobre la cultura del Sahara Occidental. Al rotativo taiwanés “Taiwan United Daily News” le impresionó la historia de San Mao, una mujer china viviendo en el Sahara Occidental. Le contactaron y le pidieron que escribiera una serie de artículos en los que contara sus experiencias en el Sáhara Occidental. La solicitud del famoso periódico le desbordó de satisfacción y comenzó a enviar artículos, relatos y ensayos, que recopilaría en 1976, publicando la que sería su obra maestra: “La historia del Sáhara” (撒哈拉历史), libro que se convirtió en uno de sus primeros grandes éxitos como escritora y en poco tiempo un éxito de ventas entre los jóvenes de Taiwán y China y que es hoy una obra clásica y de culto sobre la excolonia española.

Un mes antes del fallecimiento de Franco, en octubre de 1975, Marruecos comenzó la llamada ‘Marcha Verde’ en la que miles de marroquíes fueron enviados hacia las fronteras del territorio, proclamando el Sáhara Occidental como parte de Marruecos. En realidad detrás de esa “marcha pacífica” el ejército marroquí irrumpía con violencia bélica en el territorio saharaui, iniciando una ocupación que persiste cuarenta años después.

La presión marroquí y la debilidad de España llevaron a la metrópoli al abandono del territorio ni permitir a los saharauis ejercer su derecho a la independencia. España comenzó a evacuar a sus ciudadanos a la península y a las islas Canarias. Entre aquellos repatriados se hallaban José María y San Mao, quienes se instalaron en Tenerife en febrero de 1976. Cuatro años después, el 30 de septiembre de 1979, se produciría un fatídico hecho que marcaría de por vida a la escritora. Ese año, durante la Fiesta de la Luna en China, su marido José Mª se dispuso a hacer una de las muchas inmersiones que había realizado por trabajo en El Aaiun y posteriormente por hobby en La Palma, pero ese día algo salió mal debajo del agua y se produjo la tragedia: A la edad de 27 años, su pareja murió ahogada por un accidente de submarinismo. Se tiene constancia, según cuenta el bloguero Alvaro Rizzo, que tras la muerte del marido de San Mao su hermana Chen Tian arribó a la isla para acompañarla y ayudarla a enterrar a su marido, junto a sus padres y que tras el funeral, para no seguir sufriendo, abandonó la isla para regresar a Taiwán a principios de 1980 “en busca de olvido y apoyo familiar”, según cuenta Rizzo.

Al poco tiempo de su llegada le visitaron los editores del Taiwan United Daily News y le plantearon viajar a Latinoamérica, desde donde tenía que escribir artículos para el rotativo. La escritora aceptó la oferta de trabajo, con lo que tal vez buscó evadirse de su dolor. A su regreso a Taiwán, en mayo de 1982, publicó dichas experiencias y accedió a un puesto de profesora de lengua y literatura china en la Universidad de Taipei.

Según algunas bibliografías el 4 de enero de 1991 San Mao fue ingresada en el Hospital de veteranos de Taipei a causa de una hiperplasia endometrial, que ese mismo día le causó la muerte; una muerte que según varias versiones sucedió en confusas circunstancias.

Mi curiosidad por saber de buena tinta la obra de esta gran escritora me llevó a pedir a estudiantes chinos, a los que di clase en mi universidad, que me felicitasen algún ejemplar de su obra en chino y efectivamente pude conseguirlo. Pero para descifrarlo tuve que coger algunos textos e intentar traducirlos y el descubrimiento de estas historias que escribía San Mao fue emocionante. He querido reproducir estas líneas del preámbulo de la obra y que dicen:

三毛作品中最脍炙人口当属《撒哈拉的故事》,本书由十几篇精彩动人的散文结合而成,其中《沙漠中的饭店》,是 三毛适应荒凉单调的沙漠生活后,重新拾笔的第一篇文章,从此之后,三毛便写出一系列以沙漠为背景的故事,倾 倒了全世界的华文读者。  

De las obras de San Mao la más popular fue, sin duda, la "Historia del Sahara", un libro que combina más de una docena de emocionantes y conmovedores relatos, incluyendo "Hotel del Sahara”. San Mao, adaptándose a la monotonía sombría de la vida en el Sahara, recogió con su pluma un primer artículo y desde entonces, escribiría una serie de cuentos saharauis como historia de fondo, que se ha convertido en objetivo de lectores chinos en todo el mundo (…)”. Me ha conmovido el titulado “El camello que llora”, y cómo San Mao relata las confesiones de sus amigos saharauis, que preveían que iban a ser traicionados por España. 

La escritora canaria Susy Alvarado me comentó que la tumba del hombre que lo fue todo para San Mao, Jose María Quero, a quien ella llamaba en chino, He Xi, (荷西), “Loto del Oeste”, hoy es objeto de peregrinación de miles de turistas chinos en el camposanto municipal de Santa Cruz de La Palma. Y sintetizando esta gran obra de San Mao decía el bloguero Alvaro Rizzo, en su bitácora “Oriente Jondo”: “Este éxito se debió en gran parte gracias a las descripciones de los lugares que reflejaba en sus obras: El enigmático y bello Sahara, su gente, sus costumbres…”. Con estos “Cuentos del Sahara”, con los que homenajeó el que fuera su paraíso el Sahara Occidental, San Mao ha alcanzado la inmortalidad. Como saharauis, toda nuestra gratitud y recuerdo a esta gran autora china, que ya forma parte de nuestra historia.

África: los antecedentes del compromiso contra el dominio colonial son el compromiso de la Ecole Normale Superieure de Gabón con el Sahara Occidental

Siguiendo estos días el impacto humano del flujo de exiliados que van huyendo con sus tragedias empujados por la guerra en el Medio Oriente y en el cuerno de África, reflexioné sobre dos temas, la condición “exilio” y el compromiso de los pueblos africanos con el pueblo saharaui. Esta última reflexión se basa en un mensaje y una foto que recibí de unos amigos universitarios gaboneses en el que me ratificaban su compromiso con la lucha del pueblo saharaui. La palabra exilio es una expresión que nuestra humanidad ha introducido en su jerga de poder para definir a los que fuimos ilegalmente expulsados y desposeídos de nuestro hogar y nuestra tierra. No siendo esta expresión, exilio, más que la acepción que define el fracaso y la incapacidad de liderazgo de los poderes que dirigen nuestro mundo. A estos seres humanos que van huyendo de la muerte, y que me han hecho revivir mis pasos de niño en mi éxodo buscando cobijo, les dejo constatar mi profunda solidaridad y sentir hacia su suerte.

¡Humanidad!, ¿ante estos dramas, adónde nos refugiamos los desposeídos y desterrados? Los pueblos expulsados de sus tierras nos hemos convertido en literatura. Y hacemos esta literatura cuando hablamos de nuestras luchas y las consecuencias que nos acarrea. Nuestros recuerdos son igual que los del primer mundo, tras vivir la I y II Guerras Mundiales, la esencia de la muerte y la destrucción, el iniciar el éxodo hacia un lugar seguro. Esas son las amargas vivencias que el Primer Mundo experimentó, que debería de lección magistral para no volver a caer ni dejar de sentir humanidad ante semejantes injusticias.

En marzo de 2013 participé en el “Congreso Internacional Virtual: El afro-hispanismo en África, África en el afro-hispanismo”. Un evento académico internacional organizado por las universidades de Guelph, Ontario (Canadá), y la universidad de Ghana. El encuentro me posibilitó conocer  varios académicos del mundo universitario de África, Latinoamérica y Europa; fue un sugestivo encuentro sumamente fructuoso en su dimensión humana y académica, con el propósito de abrir camino hacia un mundo afro hispano sin fronteras. En ese congreso conocí a dos magníficas  profesoras, la ghanesa canadiense, Dorothy Wellington, una de las organizadoras y docente en la universidad de Guelph y la ponente gabonesa Veronique Okome, profesora de Conferencias Lengua y Cultura del Mundo Hispanófono y Directora del Centro Africanista de Estudios del Mundo Hispano Luso de la Ecole Normale Supérieure de la Universidad de Gabón. 

Al haber vivido y experimentado el éxodo como huida hacia el exilio, he leído mucho sobre este fenómeno. Recuerdo una cita del escritor sueco Henning Mankell en la que decía “Nuestras organizaciones en el exilio han sido una especie de sustituto de las ciudades y los pueblos que nos vimos obligados a abandonar”. Y aquí no quiero pensar en aislados guetos, más bien en organizaciones de comunidades, asociaciones de escritores, culturales y de derechos humanos.

El caso nuestro, los saharauis desde siempre hemos llevado a África en el corazón, porque sin su cultura tan arraigada entre nosotros y el pensamiento de sus históricos lideres contra el dominio colonial, como Patrice Lumumba, Oliver Tombo, Kwame Nkrumah, Mandela, Boumediene, Julius Nyerere, Amílcar Cabral, Agostinho Nheto, no nos hubiera sido posible encarnar el ideal anticolonial y sublevarnos contra todos sus múltiples tentáculos contra los que aún seguimos luchando, como último pueblo de África que padece esta lacra de ocupación extranjera y dominio neocolonial.

En los años setenta, siendo niño, inicié mi éxodo huyendo de la guerra, lo que más adelante hizo que entendiera con claridad esa terrible condición del destierro y el exilio y sobre la que decía Luis Leante, premio Alfaguara 2007, amigo y prologador de “El sueño de volver”: “No conozco una palabra más terrible que “exiliado” para referirse a la condición de una persona”. Recuerdo que en el internado donde estuvimos cientos de niños en el norte de Argelia tarareábamos una canción revolucionaria saharaui de aquellos años que decía: “Nuestra causa es africana y esta tierra del Sahara está invadida”. ¿Era entonces un mensaje a África, la cuna de nuestra humanidad? Con esta canción yo entendía que estaría despojado de mi hogar pero me encontraba bien acogido por África, por lo que no sentía que estuviéramos solos. Posiblemente sin este pensamiento que adquirí con mi generación y a una edad muy temprana, no me hubiera sido fácil identificar la buena suerte que nuestra lucha adquirió al ser apoyada por los pueblos africanos.

En el año 1998 el ghanés Kofi Anan, entonces Secretario General de la ONU, visitó  los campamentos de refugiados saharauis. Recuerdo una pancarta colgada frente una jaima negra tradicional saharaui que decía: “Kofi, África needs you”, y esa África indudablemente también es el Sahara Occidental. Nuestro sentir por el africanismo nos mueve como nos lleva el ritmo de tambor africano que está latente en nuestro ser. Ante los ojos de los africanos nuestra lucha, la de los saharauis, es la del pueblo palestino ante el mundo árabe. En 2014 tuve la suerte de conocer en persona y escuchar al histórico líder sudafricano del ANC, Andrew Mlangeni, compañero de celda de Nelson Mandela, cuando este visitó los campamentos de refugiados saharauis durante el XII FISahara, dedicado a Mandela. En un mitin se dirigió a la población con estas palabras, propias de un líder que arenga a sus seguidores a ganar su lucha: “Veo muchos periodistas y fotógrafos en este tipo de eventos, pero nunca lo vemos luego reflejado en los medios” y más tarde sentenció: “Los saharauis han de estar muy agradecidos a Argelia por haberles dejado este lugar; como nosotros agradecimos a Tanzania que nos dejara un cachito de jungla desde donde pudimos organizar nuestra lucha (…) Los saharauis conquistarán su libertad, y si no ellos, sus hijos”. Palabras de compromiso que reflejan el sentir de toda África hacia la causa saharaui. También conmemoró esa batalla de la historia que libraron muchos pueblos africanos ante el dominio colonial, y recordó su exilio en Tanzania: “Allí pudimos cortar árboles para hacer casas y sembrar comida para sobrevivir, pero los saharauis están en este lugar de mucha dureza y sufrimiento y sin embargo han sabido sobrevivir”. Sí, es cierto que hemos resistido y continuado porque África está ahí presente con nosotros.

Creo mucho en el poder de hacer muchos frentes, de una literatura que emana del compromiso más que la destructora expresión de las armas, sea como fuera su resultado final. Aunque esta indeseable vía bélica, muchas veces es el único lenguaje que les queda a los pueblos para derrotar a la injusticia. El poder inmaterial de la literatura en todas sus facetas es uno de los lenguajes ante el que inevitablemente sucumbirán los que nos echaron y nos sometieron a esta condición de exiliados, desterrados y refugiados. Durante el inicio de la invasión marroquí al territorio saharaui en 1975, un periodista de habla inglesa preguntaba al entonces rey marroquí Hasan II cómo reaccionaría el monarca si los saharauis tomaran las armas contra la “Marcha Verde”. El déspota respondió, vacío de sentimientos humanos y subestimándonos: “¡Nos los comeremos!”. Tres décadas fuimos indigestos para él, y ya lleva otra padeciendo su hijo nuestra determinación. Nadie podrá someternos.

En la Ecole Normale Superieure, ENS de la Universidad de Gabón, tengo amigos gaboneses a quienes su profesora de filología española, Veronique, les introdujo en su plan de estudio la literatura saharaui escrita en español y adquirió algunos de mis libros, como “El sueño de volver”, obra en la que repaso la historia de aquella irrepetible generación anticolonial del 73 saharaui; “La maestra que me enseñó en una tabla de madera”, libro dedicado a mi madre y maestra Jadiyetu, y “El porvenir del español en el Sahara Occidental”. A través de la red pude desarrollar varios encuentros virtuales con estos estudiantes que me llevaron a recordar cómo en las universidades de las metrópolis y colonias de aquellos años se formaron carismáticos dirigentes africanos de los años sesenta y cómo espolearon la conciencia de sus pueblos y se sublevaron contra el colonialismo y sus doctrinas. Este verano recibí un correo de mi amiga la profesora Veronique en el que me informaba que venía a Madrid para impartir una conferencia en la Universidad de verano en el Escorial sobre la Cultura y Sociedad africana, a la vez que me confesaba que traía una carta de sus alumnos que habían leído mis libros.

Una vez más percibí que los saharauis tenemos ganada nuestra causa y que estos pueblos no nos van a fallar en nuestra lucha, que se acerca a su final. La carta no ha podido ser más cercana y original, era una foto de los estudiantes posando frente a su centro universitario, y en el dorso me dejaban el siguiente mensaje: “¡Hola hermano Bahia! Nosotros estudiantes de la E.N.S de Gabón le saludamos con respeto. Su obra maestra “El sueño de volver” nos ha encantado. La causa saharaui que defiende es nuestra. Quizás un día más pronto se realice, por la gracia de Dios. Saludos cordiales”.

Al respecto prometí responder a estos amigos y hermanos africanos de nuestra causa de forma abierta y para ello me he basado en aquellos antecedentes históricos que en los años sesenta protagonizaron otros jóvenes como ellos en todo el continente africano, hechos que he podido absorber de niño y otros sacados del libro “El largo camino hacia la libertad”, la autobiografía de Nelson Mandela. Estoy seguro que estos estudiantes gaboneses no van a defraudar el compromiso de sus antecesores y para ello me valgo de este proverbio saharaui que reza: “traicionar el compromiso está en manos de quien en casa se ha quedado”.

Y aquí hago mío el pensamiento y lo traslado a todos los mundos universitarios africanos y sobre todo a los que fueron colonias francesas y les recuerdo que el Sahara Occidental está registrado en el Comité de Descolonización de los 24 de la ONU como uno de los 16 territorios no autónomos que faltan por descolonizar en el mundo y el único en África. Sed fieles ante el compromiso con vuestro hermano pueblo saharaui por el que un día la Historia os juzgará. El valor humano de los pueblos en cualquier balanza que se pese, caerá siempre a favor de la razón como el presentimiento y muestra de apoyo que hicieron en su carta estos compatriotas gaboneses cuando me decían “Quizás un día muy pronto se realice” el sueño del pueblo saharaui. Y esta lucha queridos amigos es un amor que quien lo haya probado lo sabe. Dios mediante, en este compromiso con el pueblo saharaui y la historia de nuestras luchas nos dejó muchos ejemplos como esta cita de la despedida de Lumumba a su esposa Pauline y a los pueblo africanos que escribió en 1961 dos semanas antes de ser asesinado: “La historia dirá un día su palabra, pero no será la historia que se enseñe en Bruselas, en París, en Washington o en las Naciones Unidas: será la que se enseñe en los países liberados del colonialismo y de sus títeres. África escribirá su propia historia, de gloria y de dignidad, al norte y al sur del Sahara”.

Los días que estuve buscando la tumba de Hanafi Uld Mohamed Chej y huellas de la Generación del 73 Saharaui.

Con el afán de saber sobre aquella irrepetible juventud, llamada “Generación del 73 Saharaui” Inicie mis trabajos de investigación primero desde Madrid, pasando por residencias y colegios mayores de diferentes compus de la Complutense, lugares donde empezaron sus inconclusos estudios todos aquellos jóvenes saharauis de los años setenta. Un trabajo que me llevó a publicar “El sueño de volver”.

 

Posteriormente tras varios encuentros e intercambios de correos  con algunos componentes de aquella juventud pude llegar a una similiar conclusión que encontré reflejada en el pensamiento de Nelson Mandela, cuando hablaba de su pasado pasado y decía, “Especialmente para aquellos de nosotros que vivimos en celdas individuales, tenemos el tiempo para sentarnos y pensar, y descubrir que sentarse simplemente a pensar es una de las mejores formas de mantenernos frescos y capaces, de ser capaz de encarar los problemas y de examinar nuestro pasado”. Esta reflexión “El sueño de volver” la hice encarando el olvido, rebuscando en el pretérito y caminando hacia el futuro.

 

Hoy recuerdo que aquel  periplo que hice hace siete años tras  las imborrables huellas que dejó aquella  comprometida generación, me llevó a los campamentos de Refugiados Saharauis en Tinduf buscando en viejos cementerios  anónimos nombres registrados que han podido resistir la erosión de cuarenta años cincelados en resistentes lapidas del exilio. Y por ello creo que ejercer esta memoria para poder entender el curso de nuestro futuro, es buscar lo relevante que hemos dejado en la memoria del pasado.

 

En  la foto indicada arriba, fue uno de aquellos día que iba en busca de los cementerios del exilio en Rabuni donde en paz descansa Hanafi y otros correligionarios de su generación. 

 

Desde Nueva York. “La poesía fortalece la resistencia popular y proporciona eslóganes comunes”

Hace unos años atrás que he conocido a través de nuestra literatura saharaui y su extensión por el mundo hispano a un lingüista y traductor neoyorkino llamado, Joseph Mulligan. Sin mi verso y el de varios poetas saharauis en lengua castellana y hasania, posiblemente no hubiera sido posible esta ocasión. Y a propósito, recuerdo ahora que hace unos ocho años, en la cafetería de Círculo de Bellas Artes de Madrid un dirigente saharaui con el que estuve conversando y tomando un café junto a mi amiga la filóloga y poetisa saharaui Zahra Hasnaui, nos dijo:

 

– Habéis llevado nuestra causa con vuestro verso al mundo universitario norteamericano, y esto a nosotros los políticos nos allana el camino.

 

Mulligan me escribió de Nueva York hace unos dos años y me propuso que hiciéramos juntos una antología poética bilingüe, que englobara versos de varios poetas saharauis en castellano. Pusimos manos a la obra, y la iniciativa se encaminó y me sorprendió por el nivel de implicación de este lingüísta norteamericano, quien me pidió que le hablara del debate poético de Salama Uld Eydud y Yedehlu Uld Esid.

 

No hace mucho que me escribió y, tal vez inspirado por toda la información que le había facilitado sobre la literatura saharaui en hasania y sus protagonistas más relevantes, me dijo:

 

– Bahia, estoy aprendiendo el árabe para poder acceder y traducir el verso de hasania.

 

Acabo de recibir un sorprendente poema que no es más que el reflejo del propio Joseph como lingüista, tal vez para decirme, tal y como he creído siempre, que la historia del verso saharaui no tiene fronteras y tiende al infinito en su espacio. Y como dijo el difundo Mahmud Darwich “la poesía puede ser considerada como demasiado débil, un juguete que se arroja contra los rifles, pero a menudo es tan buena como la dinamita, cristaliza posiciones políticas mediante líneas que, memorizadas por los viejos y los jóvenes, fortalece la resistencia popular y proporciona eslóganes comunes”. Pienso que el gesto que se hace incondicionalmente hacia otros, hecho en verso, es el mejor homenaje solidario y fraternal. Y no puedo apropiarme del agradecimiento a nuestro amigo Joseph Mulligan porque es patrimonio de todo el pueblo del Sahara Occidental.

El poema está inspirado en un largo talaa del clásico Salama Uld Eydud que enviaba a Yedehlu Uld Esid, y que iniciaba su gaf con:

 

كول الجدأهلو عن مسحوب         ذ الوكر الي يشرح لكلوب

من تيشية لين المحجوب                     للكتم لعكيدت ديان

(...)

Díganle a Yedehlu que esta morada

que limpia el alma es todo agua,

desde Tishia hasta El Mahyub,

del Guetma al pozo Deyan. (…)

 

Díganle a Bahia

Díganle a Bahia que traduzca más poesía:

no le hace falta ningún Bayt al-Hikma [1]

para que cante en castellano un galb [2] de Beibuh [3]

un talaa [4] de Badi [5] o legtaa [6] de Salama [7] y Yedhelu,

Y si es olvidón, recuérdenle que la biblioteca

de Chej Malainin [8], incinerada por ignorancia,

solo se reconstruirá con el fuego de la lengua

y llamas bastantes encontrará en la garganta.

Y si se anima a traducir, que no olvide ser poeta

antes que traductor, y antes que poeta es menester

ser bauaha[9], pues cada poema es agua dulce

que se toma bajo la sombra de una acacia.

 

Bahia Mahmud Awah

 

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[1] Bayt al-Hikma, hice referencia a la Casa de Sabiduría de Bagdad de la época de los Abbasid, donde los famosos traductores produjeron versiones árabes y asirias de los textos filosóficos de la antigua Grecia.

[2] Montaña y también dícese al corazón.

[3] Destacado poeta nacional saharaui nacido en el siglo XX

[4] Poema en hasania.

[5] El decano de los poetas saharauis en hasania. Badi Mohamed Salem, erudito y poeta.

[6] Debate poético surgido en la literatura saharaui entre los años 1936 al 1974 protagonizado por tres grandes clásicos saharauis en hasania.

[7] Clásico poeta saharaui autor de la 3ª Edad de Oro en la literatura saharaui junto a Yedehlu, Rayel Uld Emboiric, Beibuh Hach y Mohamed Uld Abdalahi.

[8] Erudito y teólogo saharaui anticolonial, fundador de la ciudad de Smara (1830- 1910)

[9] Buscador del agua en el desierto a lomo de camello.